Es una noche helada.En Mar del Plata la temperatura no perdona,el viento no acompaña y el frío te despide. Llegué a la ciudad en medio de la lluvia. Estaba dispuesto a descansar. Aquí viven unos amigos con quienes nos conocemos desde que éramos jóvenes. No les avisé que vendría. No deseo por el momento molestarlos. Quiero darles una sorpresa. Son las 20.Voy camino de "La Bodeguita del Medio", una buena réplica del mítico bar cubano. Me atiende una niña de unos 22 años. Se llama Rocío, lo sé porque un joven desde otra mesa vocifera su nombre. Le pido un Montgomery. Me mira asombrada:¿Mongomerí?. Si, un Mont-go-me-ry, le respondo. Disculpe señor-me dice-voy a consultar su pedido. Aparece un muchacho de barba, vestido con un pantalón acampanado negro y una remera al cuerpo de color verde furioso, respetuosamente me pregunta: ¿Usted pidió un trago llamado Montgomery?.Efectivamente,afirmo.Si usted me indica como prepararlo, no tenemos inconveniente en brindárselo,apunta. Dígame...Ramiro-me interrumpe-.Bien...Ramiro, me extraña que en este lugar no conozcan al Montgomery. No señor, aquí no lo hacemos. Y el Blody Mary. Tampoco. Acaso el Vodka Infierno. Señor...¿me está cargardo?.No Ramiro. El Montgomery o Monty lo tomaba Hemingway y se prepara con quince medidas de ginebra y una de vermoth. Se llama así en alusión al militar británico Bernad Law Montgomery que sólo entraba en combate si tenía una ventaja de quince a uno respecto al enemigo. El Bloody Mary lo paladeaba Hemingway y si lo decidía, pasaba a la garganta de la dama que lo acompañaba. Él decía que el jugo de tomate es para niños. El Vodka Infierno son tres medidas de whisky con cubos de hielo hechos de vodka. ¡Qué notable, aquí sólo preparamos mojitos y daiquiris ,me indica Ramiro . ¿Tiene Havanna Club...Ramiro?. Sí, eso tenemos, también Bacardi. Bien Ramiro, entonces cinco partes de Bacardi, una de gin, menta y limón.¿Cómo se llama ese trago señor.Nick...Nick Adams.¿Nick Adams?.Sí Ramiro, así lo llamó Hemingway a ese trago que bebió, en 1959, cuando visitó el Córdoba Palace de España.Disculpe,le puedo pedir su nombre. Sí Ramiro, me llamo Ernesto Miller.
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Sunday, August 13, 2006
BYE...TERRIEL...ADIÓS
"Se necesita dos años para aprender a hablar y sesenta para aprender a callar" Ernest Hemingway
César Claroleo tiene la infeliz idea de mezclarse con las torpezas poco precisas de Durch Lerson y su esposa Terriel, quien se disgustó conmigo porque, según ella, la maltraté. Esta mujer precaria no es objetiva, bueno...cómo pedirle algo que desconoce. Nada me interesa que no sepa leer una crónica de Hemingway. Menos aún que con misterioso accionar me traiga una nota de su esposo. Lo lamentable es que César, a quen aprecio y estimo, me envíe un mail con toda una serie de reconsideraciones -perdón por nota incluído- a esta Terriel, pasajera de un día, hospedada en el Sheraton y creída que su artículo va a cambiar las relaciones internaciones de Argentina con Estados Unidos.
A veces pienso que Ernest tenía cierta razón. La gente habla demasiado, no escucha y le encanta ser protagonista. Aquí el personaje es Hemingway,no Terriel. La historia española pertenece a su padre y la verdad es el texto escrito. Lo demás son todas interpretaciones -"me dijo, me parece, creo, estimo,tal vez"-.
Terriel,hay que leer mejor a "Papá" y, en lo posible, callarse.
Saturday, August 12, 2006
PEDRO EL LOCO , FABIÁN EL SABIO
Y LOS NORTEAMERICANOS BUENOS
Pedro Vinancich tiraba la puerta abajo. ¡¡¡Abrí, hijo de puta, te voy a matar!!!, gritaba. Lo dejo pasar, se manda al cuarto, al baño, a la cocina...¡¡¡dónde está esa turra!!!. Trato de calmarlo. "Vos no tenés la culpa, después vamos a hablar...la quiero ver a ella",me dice con odio.No sabía si era la rubia o yo los culpables. Se sienta:¿cómo me hiciste esto?. Te entrego una pollita y te la comés. Intento darle una respuesta pero el polaco se levanta y se va. No pude explicarle que Adriana, la nena de veinticuatro años, la aprendriz de escritora, a mí también se me voló del nido con un barbudo marxista lacaniano de treinta años que vive en una pensión de San Telmo. A los dos los encontré en mi cama jugando a los besitos y fue ella la que dijo: "Él es Fabián, mi nuevo guía literario". Me hice es asumido y respondí: "¡Qué bueno!". Charlamos hasta la madrugada sobre los muchachos de "La generación perdida" y casi al borde de la despedida ,el "maestro" lanzó una frase feliz y certera:"los norteamericanos buenos, cuando mueren van a París". Se despiden, queda todo desordenado, me acuesto en la cama pecadora y me da vuelta eso de "cuando mueren van a París". Ahora entiendo el París del joven Hemingway, el París del Ritz, el París con Sherwood Anderson, el París de Gertrude Stein en el departamento del 27 de la rue de Fleurus, el París era una fiesta y el París de toda una vida donde se vuelve a nacer y morir en las riberas del caprichoso y amado Sena.
Friday, August 11, 2006
EL VUELO DEL MOSQUITO
EL "mosquito" Oreste - así llamamos a Oreste Barrientos en el Café La Rosa Peregrina de Almagro, a nuestro querido amigo, porque para que deje de chupar hay que matarlo - me espera con su infaltable moscato en la mano. Al verme llegar grita para que lo acompañe en su mesa."Qué le pasa al chiva, esta jodido...¿no?", me dice sobre la enfermedad de Fidel Castro. Le explico que el Comandante es un hombre de 80 años,que no es inmortal,está pasando un período difícil y seguramente saldrá del problema. Oreste se manda de un trago el vino y replica:"Si viviera el otro chiva,los cubanos estarían más contentos". No, Hemingway aquí no hubiera jugado. Ningún yanqui se va a comprometer abiertamente. Fijate "mosquito"-prosigo- que en la época que el chiva vivía en Cuba, el gobierno le entregó a Hemingway la medalla "Carlos Manuel Céspedes", por su contribución al estrechamiento de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Se la cuelga el subcretario de Estado, un tal González Guell, en un acto realizado en el Yacht Club Internacional de La Habana. Enterados los norteamericanos, apuraron un Premio al Mérito y sin la presencia de Ernest, la Academia Norteamericana y el Instituto Nacional de Artes y Letras lo proclama con el galardón anual. Oreste pone cara de entendido, enciende su asqueroso cigarrillo negro, me llena la cara de humo, levanta la mano para pedir otro moscato y lanza su frase célebre:"Un puterío". Afirmo el concepto con un movimiento de mi cabeza y me levanto porque Américo me está aguardando con el tablero de ajedrez preparado y esta vez está volando el jaque mate.
Thursday, August 10, 2006
REVELACIONES DE PAPÁ "HEM"
¿Usted escribe compitiendo con otros escritores?
Jamás. Lo único que trato de hacer es escribir mejor que ciertos escritores muertos de cuyo valor estoy seguro. Hace mucho tiempo que trato de escribir lo mejor que puedo.
¿Los personajes de su obra provienen sin excepción de la experiencia real?
No. Algunos provienen de la experiencia real. Pero la mayor parte de las veces invento los personajes partiendo del conocimiento y de la comprensión que tengo de la gente.
¿Concibe usted los títulos de sus libros mientras los escribe?
No.Una vez terminada la novela hago una lista de títulos posibles, que puede llegar a un centenar. Después procedo por eliminación. A veces elimino la lista entera.
Cuando usted no escribe ¿permanece en actitud de observación, tratando de aprehender todo lo que podría constituirse en materia literaria?
Evidentemente. Un escritor que deja de observar ha terminado. Pero no es necesario observar conscientemente, no es preciso pensar siempre que lo que uno ve puede serle útil. Lo que hay que hacer es crear una gran reserva de observaciones sobre los acontecimientos y las personas que nos rodean. Si es que puede considerarse de utilidad, me gustaría añadir que para mí la creación literaria se basa en el mismo principio del volumen del témpano. De éste sólo se ve la séptima parte de lo que está oculto bajo el agua. Lo mismo es la creación. Debe eliminarse de la vista del lector todos los elementos que puedan eliminarse. Eso le confiere más fuerza al témpano. Esos elementos son los que deben verse en la superficie, aunque el escritor los conozca. Pero cuando el escritor omite algo porque lo ignora, entonces hay un vacío en su historia.
Reportaje realizado por la revista "Arts" de París, en marzo de 1957
Wednesday, August 09, 2006
EL ENCUENTRO
Terriel me dice que es la hija de ese hombre de ojos acuosos, de escaso pelo rubio resguardado con fijador, que Hemingway conoció en el Hotel Florida de Madrid, en diciembre de 1937. Le digo que me sorprende estar charlando con ella en el Hotel Sheraton. Me explica que la agencia EFE la mandó a cubrir el desarrollo de la política de Néstor Kirchner y su relación con Fidel Castro y Hugo Chávez.Le pregunto como llegó a mí. Me responde que su esposo es Durch Lerson, un especialista en la vida de Hemingway y amigo de César Claroleo, periodista mejicano con quien desde hace tiempo intercambiamos material sobre Ernest. Lerson leyó unas anotaciones que le remití a César y aprovechando el viaje de su mujer a Buenos Aires me regaló un sobre cerrado que intento abrir en presencia de Terriel."No, es personal",me dice."Ábralo en su casa",agrega. Le hago caso. Es una reelaboración de esa crónica escrita por Hemingway para Ken, el 22 de setiembre de 1938, donde "Papá" le hace notar al cronista recién llegado de Valencia , que en Madrid no "había miles de cadáveres en las calles" y que no falseara la verdad de los hechos porque comprometía a todos los colegas que estaban trabajando desde hacía meses en España.Voy a mi archivo y releo "Historia de una patraña".Durch intenta defender a un mercenario de la información. Queda claro que Hemingway en su crónica denuncia a este improvisado periodista que utiliza a una colega norteamericana para vender "carne podrida".Cuando terminó de leer la historia, me pregunto:¿Terriel, será como su padre?.
Tuesday, August 08, 2006
MARLENE, POR SIEMPRE MARLENE
"No necesitábamos sexo para amarnos. Estábamos más allá del sexo". Así le dice Marlene Dietrich a Maximilian Schell sobre Hemingway, en una escena documental del film Marlene(1985). La diosa tenía entonces 82 años y vivía sola en París. Atrás quedaban las historias de camas revueltas y compartidas. Muy lejos parecía esa época de contratos donde se incluía la letra chica de la moralina, donde nada se revelaba y estaba prohibido hablar o murmurar.Ella aguijoneaba:"En Europa no importa si eres hombre o mujer:hacemos el amor con quien nos atrae".Y mientras Hemingway se afeitaba en el baño, ella desnuda charlaba con su mujer que se duchaba en la tina. Claro está que para Marlene la fidelidad no existía. Así pasaron como soldaditos en fila: Gary Cooper, James Stewart,Eric María Remarque,Jean Gabin,Orson Welles,George Raft,Ray Milland,Fritz Lang,Michael Wilding y algún otro pez de alguna pecera.Hemingway la adoraba, la consultaba, le leía sus textos y hasta le pedía asesoramiento por ciertos contratos. Ella fue escandalosa y despiadada, el estilo de mujer que Ernest siempre quiso tener.
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