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Thursday, April 25, 2013

LAS SEÑALES DE HEMINGWAY





Entre las muchas debilidades que se le conocieron a Hemingway, aparece una que siempre fue tratada con riguroso respeto. Hubo en el escritor una sensibilidad especial sobre las creencias, sobre cierta espiritualidad que ligaba su conciencia con determinadas religiones sincréticas. Se puede decir que Hemingway creía con una actitud de fe casi semiclandestina.

Juan Pastor López Gómez, que murió exactamente a las 12 de la noche del 7 de septiembre de 1967, decía haber conocido dos afectos verdaderos en su vida: el de Lucía Castillo Cabrera, su mujer, y el de Ernest Miller Hemingway, su patrón. Lucía declaró en más de una oportunidad que fue la muerte de Hemingway la que provocó la de su marido. Juan Pastor nunca fue el mismo desde el fallecimiento de Hemingway. Antes, según Lucía, había sido «un negro hermoso, de cachetes rosados, muy elegante con su traje gris y su corbata negra». Conocida la noticia de la muerte de Hemingway le entró a su marido una especie de estado depresivo permanente. Luego contrajo un cáncer y después su triste final. Hemingway le había dejado en herencia a su antiguo chófer dos auténticos tesoros: su Buick y su Chevrolet pick up.



En cierta ocasión, hacia los años 50, cuando la muerte aún no asomaba por las paredes de Finca Vigía, cuando las fiestas parecían interminables y las guerras eran cosas remotas y ajenas, cuando el norteamericano vivía para escribir y para recibir homenajes, cuando la visita de personajes famosos llenaba los días, mientras Mary inocentemente cuidaba los rosales y trataba de negar que su esposo estaba notoriamente deprimido; todo se tapaba y  eludía para no molestar al escritor. Decimos esto porque ya había muchas llamadas de atención, síntomas de alarma que presagiaban un desastre.


Para 1942, Ernest Heminway había decidido (según sus propias palabras) renunciar al "negocio" de la escritura y no escribió nada durante cuatro años. En 1946, luego de su matrimonio con Mary y la pérdida de su hijo a los cinco meses de embarazo, cayó en una depresión profunda. Fue una década devastadora en su vida, sus amigos escritores morían uno detrás de otro: en 1940 murió Francis Scott Fitzgerald; en 1941 fallecieron Sherwood Anderson y James Joyce, en 1946 se fue su amiga Gertrude Stein; y en 1947 Max Perkins, quien fuera durante largo tiempo su editor y amigo. Ernest empezó a sufrir fuertes dolores de cabeza, presión arterial alta, problemas de sobrepeso y se le diagnosticó diabetes como resultado de muchos años de consumo excesivo de alcohol. Sin embargo, en enero de 1946 comenzó a escribir nuevamente, a despojarse de sus miedos, dolores y demonios con la escritura. Su catarsis no perseguía sueño alguno, peor aún un premio o reconocimiento. Sólo era un audaz periodista con sueños de escritor. Para ese momento Hemingway creyó reconocer la primera señal, apenas perceptible, subyacente, silenciosa. Llamó a su chófer y le preguntó:
–Juan, tengo entendido que su señora está enferma y que no encuentra alivio. ¿Es cierto?
Juan dijo que sí. Lucía estaba enferma, pero «solo un poquito». Estaba yendo al médico. Nada grave. Bueno, pensaba que no era nada grave. Cierto que nadie descubría el origen de la enfermedad. Pero las cosas seguían su curso.
–No, Juan. No es así. Debes llevarla a una persona. Yo no tengo que decirte a quién.





Hablamos de Arsenio, uno de los santeros residentes en la villa de Guanabacoa, tirando al noroeste de San Francisco de Paula, ahí cerca. Su reputación como santero era innegable y obraban en su persona auténticos milagros. Anteriormente había sacado de algunas depresiones al mismo Hemingway, quien lo había consultado por una sugerencia de René Villarreal, el mayordomo que oficiaba de confidente de un Ernest muchas veces desorientado. Pero un «tratamiento» de esta clase solía ser caro, máxime para gente de escasos recursos. En el requerido por Lucía, se trataba de una secuencia de ceremonias para iniciados que incluía llevar durante varios meses ropa y calzado blancos y que en la Cuba de entonces salía unos 1.000 pesos, una verdadera fortuna. La suma es considerable todavía hoy. Hemingway desembolsó todo. Debía aceptarse como un regalo a Juan y su familia. Le dijo, en el estilo habitual: «Ella ha visto a quien tenía que ver. Ha hecho lo que tenía que hacer».

Para los probables escépticos, Lucía tenía algunas preguntas. En Finca Vigía había muchos souvenirs de los safaris, como decía Mary.  Era de su máximo interés saber: ¿Por qué la casa estaba llena de amuletos africanos? ¿Por qué la devoción hacia la ceiba que crecía en el jardín de la casa? ¿Por qué Hemingway escribía descalzo sobre una piel de lesser kudu?




La ceiba se convirtió en una especie de símbolo de Finca Vigía por cerca de un siglo; aparecía en todas las fotos, robusta y gloriosa, justo a la izquierda de la puerta revestida de tela metálica. La ceiba es el árbol sagrado de las religiones afrocubanas, en la que se le llama arabba. Hemingway había dicho a sus amigos que le gustaría que lo enterraran al pie de este árbol. Consideraba que era un sitio apropiado para su tumba, sin lápida. Solo la ceiba y él.

 El respetable árbol fue protagonista, o la base argumental, de ciertos conflictos acaecidos hacia los años 50. El problema es que una de las raíces, que pareció ser particularmente sedienta o intranquila, y muy fuerte, se alargaba en busca de agua. En su rastreo, cruzaba por debajo del piso de la casa y había comenzado a levantar las losas. Hemingway dio una de sus órdenes terminantes y enarboló la teoría de que las plantas debían crecer sin limitaciones. Esto, que podía pasar para el común de los mortales como una de sus extravagancias, tiene un significado claramente identificable para Lucía.
–A mí sí que no se me hacen cuentos – afirma la dulce, venerable anciana –El americano sabía lo que estaba haciendo.

Al parecer, el audaz que se decida a talar una ceiba debería prepararse a sufrir una avalancha interminable de desgracias. Él y toda su familia.
Hemingway dijo que la raíz retrocedería cuando se encontrara con agua todo iba a cambiar y las losas regresarían a su lugar de origen. Pero Mary, no coincidió con Ernest y contrató un jardinero. Esperó una mañana a que Hemingway saliera para La Habana y, cuando el automóvil dobló la esquina, ordenó al jardinero que pasara. El inocente levantó las losas del llamado Cuarto Veneciano, desplazó la tierra alrededor de la raíz, sacó sus instrumentos, un machete y un hacha, y procedió contra la raíz. Rato después, tuvo en sus manos la raíz de ceiba mutilada. Sorpresivamente llegó Hemingway y encontró al jardinero y a Mary.

Cuando sintieron la presencia y levantaron la cabeza escucharon el consabido «Ujum», lo que tenían encima era a Hemingway con una de sus Rémington de dos cañones, calibre 12.

He aquí uno de los usos eventuales, por parte de Hemingway, de su arsenal.  Mary se quedó en el cuarto, sudorosa y petrificada. El jardinero saltó por la ventana y salió corriendo, aún con la raíz en la mano. No la soltó hasta la mitad del jardín, al mismo tiempo que trataba de ganar la puerta. Hemingway, que le pisaba los talones, hizo los primeros disparos al aire.

Una noticia de alguna manera imprescindible en este contexto es que en 1983 la administración  del Museo Hemingway, se vio en la penosa necesidad de talar la ceiba debido a que se encontraba «enferma». Un doctor en botánica determinó que tenía más de 150 años y que ya no aguantaba más. Era una especie de ceiba melancólica y solitaria que estaba pudriéndose. Una ceiba joven y de escaso metro y medio de estatura fue plantada en el mismo lugar. De esta forma se transfirió a la administración del año 2120 el problema de las raíces y las losas.

Sin embargo, una cosa a seguir de cerca sería el destino de los cinco fornidos, saludables y despreocupados taladores de la Empresa de Jardinería y Botánica H 17, perteneciente al Poder Popular de Ciudad de La Habana, quienes tuvieron a su cargo la tarea de convertir en leña el árbol bajo cuyos ramajes desnudos Hemingway quiso dormir el sueño eterno. Todos los operarios terminaron mal, murieron en el lapso de 2 años.



Con solo echar una mirada uno puede advertir los siguientes objetos conservados en Finca Vigía: entre la sala y el comedor, en una repisa, hay varias tallas africanas en madera. En otra repisa, un pájaro tallado en cuerno de antílope africano. En la biblioteca, frente a la sala, candelabros dorados con forma de cabezas de ángeles. En la misma biblioteca, la alfombra del sofá es una pieza usada para sus oraciones por los musulmanes en Mombasa, África. En la habitación de Hemingway, colocada sobre el escritorio, una piel de kudú. En la misma habitación, frente al buró, cuchillos y bastones regalados a Hemingway por jefes de tribus masai y wakamba. Entre los objetos sobre el buró se encuentran tallas religiosas de Machakos, África Oriental. En el Cuarto Veneciano, encima del librero de los bolsilibros, hay una máscara ritual de ceremonias de los wakamba, otra máscara tallada en madera, un colmillo de jabalí, brazaletes de cuentas regalados por las mujeres wakamba, un tocado ceremonial de cuentas de los masai y un cuerno en forma de riñón que se usa para transportar fuego en la estación lluviosa.





Todo esto era símbolo inequívoco de una filiación para Lucía Castillo Cabrera. Hemingway estaba rodeado de objetos espirituales. No solo enaltecía ante ella al padrino escritor, sino que le servía para identificarse con él. Y dondequiera que Hemingway se encuentre ahora (que no es, por cierto, entreverado en las raíces de su vieja y robusta ceiba) debía de saber que hubo un vaso de agua y una plegaria a su nombre en la casa y en los labios de una humilde negra cubana. Humilde, pero a la que no se le hacían cuentos.





La crítica cree ver una metáfora: Hemingway  buscaba el Ngàje Ngài, La Casa de Dios. Son opiniones severas y se pronuncian a distancia. El esqueleto seco y helado de un leopardo en las proximidades del monte Kilimanjaro simbolizaría el propósito del escritor. Se trata, en todo caso, de un interés habitual en la literatura al que Hemingway no se refirió jamás en broma.

Ángel Luis Martínez Acosta nos ayuda con su análisis para entender un poco más sobre las particularidades del sincretismo religioso en Cuba:
En Cuba se conoce como religiones sincréticas a la práctica extendida entre la población de rendir culto a los dioses africanos de la cultura yoruba (yorubá) conocida como Regla de Ocha o Santería a través de las imágenes de los santos venerados en la religión católica. Cada una de las deidades recibe el nombre genérico de oricha, orisha u orissa, y tiene su "equivalente" con un determinado santo católico, de acuerdo con los elementos sincréticos considerados históricamente.

Así nos encontramos, por ejemplo, que Obatalá (Obbatala) ha sido sincretizada en la Virgen de las Mercedes, o que Changó (Shango) ha sido sincretizado como Santa Bárbara, etc., en una relación que contempla a una parte importante de las deidades del panteón yoruba.

Pero esta fusión va más allá de la identificación. Es conocido que los babalaos y los santeros recomiendan a quienes les consultan realizar determinadas prácticas y ceremonias dentro de las iglesias católicas lo que llega a ser más significativo en el caso (como en el de las Mercedes) en que una iglesia esté identificada con un santo en particular.

El fenómeno del sincretismo no es exclusivamente cubano. Ha ocurrido siempre que se han "encontrado" dos culturas diferentes y que por diversas circunstancias coexisten en el mismo espacio y tiempo. Y obviamente este fenómeno no se circunscribe al ámbito religioso aunque aquí sólo nos limitaremos a este.

El sincretismo es un intento de conciliar doctrinas distintas. Comúnmente se entiende que estas uniones no guardan una coherencia sustancial. También se utiliza en alusión a la cultura o la religión para resaltar su carácter de fusión y asimilación de elementos diferentes.
El sincretismo religioso es un proceso, generalmente espontáneo, consecuencia de los intercambios culturales acaecidos entre los diversos pueblos. Es un proceso en el que se intenta superar una situación de crisis cultural producida por la colisión de dos o más tradiciones religiosas diferentes. Es un intento por conseguir que dos o más tradiciones culturales diferentes sean capaces de crear un ámbito de cohabitación en armonía.

Su característica principal es que se realiza a través de la mezcla de los productos culturales de las tradiciones coincidentes.



El proceso de sincretización religiosa se desarrolla como una simbiosis en la que los dos cultos se mantienen. Pero esta simbiosis no se debe entender como la consecución de la cohabitación de las tradiciones implicadas. La simbiosis puede dar lugar al nacimiento de una nueva identidad cultural única incluso manteniendo dos cultos distintos.

De esta manera, no es un proceso automático fruto del diálogo o de una puesta en común. La realización del sincretismo religioso no surge del acuerdo sino de la cohabitación. El momento en el que dos culturas diferentes se encuentran cara a cara puede provocar un grave conflicto. El sincretismo supone aceptar la situación de crisis y afrontarla en dos etapas: la acomodación y la asimilación.

Una creencia sincrética común es la Santería, que fue traída a Cuba por los esclavos procedentes de África y se extendió a las islas vecinas.
El proceso de la formación de las distintas religiones en Cuba está marcado como se dijo anteriormente por el sincretismo religioso procedente de las religiones africanas y el catolicismo español. Antes de 1742 la religión en Cuba era muy primitiva. Los aborígenes tenían algunos rituales sencillos para atraer la lluvia y mejorar las cosechas. Debido a que no había un idioma desarrollado entre los grupos aborígenes que poblaban la isla nos basamos en restos encontrados en las zonas montañosas como pequeños ídolos de piedra o madera, para afirmar que adoraban algunos elementos de la naturaleza como el agua o el fuego.

La Santería es una religión que tiene sus orígenes en la tribu Yoruba de África. Los Yorubas vivían en lo que se conoce hoy como Nigeria, a lo largo del Río Niger. En un tiempo tuvieron una poderosa y compleja estructura organizada en una serie de reinos, de los cuales el más importante era Benin. Duró 12 siglos hasta el 1896.

A finales del siglo XVIII y principios del XIX, los Yoruba pelearon en una serie de guerras con sus vecinos y entre ellos. Estas peleas internas y los ataques externos llevaron a la caída y esclavización del pueblo Yoruba. Entre 1820 y 1840, la mayoría de los esclavos enviados desde Benin eran Yorubas. Estos esclavos fueron llevados a Cuba y al Brasil a trabajar en las plantaciones de azúcar. Los Yoruba pronto fueron llamados los “Lucumí”, debido a su saludo “oluku mi”, “mi amigo”.

Las leyes españolas, al mismo tiempo que permitían la esclavitud, trataban de atenuar esa injusticia concediendo a los esclavos algunos derechos, al menos en teoría. Tenían derecho a la propiedad privada, matrimonio y seguridad personal. También las leyes exigían que los esclavos fueran bautizados católicos como condición de su entrada legal a Las Indias.

La Iglesia trató de evangelizar a los negros lucumí pero las condiciones eran muy difíciles. Además de la escasez de sacerdotes, la injusticia de la esclavitud dificultaba que los lucumí comprendieran y aceptaran lo que se les enseñaba acerca de Dios. Las buenas almas que buscaban ayudarles y evangelizar eran de la misma raza que aquellos otros que les oprimían. El resultado fue que muchos aceptaron exteriormente las enseñanzas católicas mientras interiormente mantenían su antigua religión.

Los esclavos negros tenían obsesión divina por los dioses, símbolos, ritos, leyendas y mitos, cuando viajaron desnudos, encadenados, hambrientos y hacinados en las bodegas o en la cubierta de los bergantines españoles, provistos de una lengua diferente, tan lejos de sus sitios naturales, sabiendo que no regresarían jamás.

En sus momentos de escaso descanso, tras largas e inhumanas jornadas de trabajo en los cañaverales, bajo el inclemente Sol de isla, los negros afrocubanos veneraban a sus dioses, temían sus castigos, entregaban sus esperanzas a sus cultos más recónditos, los únicos que podían protegerlos y proporcionarles fe, esperanza y alegría ante una vida tan espantosa.

Con el tiempo, los símbolos africanos se mezclaron con los de la religión católica y resultó muy interesante el proceso de integración cultural y espiritual que se produjo.

Algunos explican este hecho debido al mimetismo y a la propia fragilidad de sus vidas derivadas de tanta opresión y el respeto o la intimidación tan grandes ante las autoridades españolas. Los esclavos sucumbían, incluso en sus creencias más internas y profundas ante la supremacía absoluta de sus amos.

Otros lo explican de diferente manera: fue una inserción hábil, natural, humana, de supervivencia, un encajamiento en la cultura predominante, la única forma probable de sobrevivir de sus ritos, dioses y leyendas. Y lo hicieron muy hábilmente, dando sus ideas y recibiendo otras.

Fue una metamorfosis natural inteligente, tras un largo proceso que duró siglos. Y fue la única manera de que se produjera la integración nacional, es decir el surgimiento de la nacionalidad.




No ocurrió la muerte de sus dioses, como pudo haber sucedido, sino la transformación de su cultura oprimida y no fué por decreto o por humanidad, sino por evolución anímica, sensorial e inconsciente. Lo cubano es la mezcla imprescindible del español, el negro y el mulato.

Hay varias tendencias o prácticas religiosas de origen africano. En el mundo existen otras o incluso variaciones sobre el mismo origen y tienen sus parecidos y diferencias.

En Cuba se desarrolló la santería de origen Yoruba o Lukumí, la Regla de Ocha, conocida como el Panteón de los Orishas. La originalidad de su culto es que está fuertemente asociado a la religión católica. Es decir, a sus vírgenes y santos más conocidos en la Isla. También se practica la Regla Conga o Palo Monte, de procedencia Bantú, que emplea el culto a símbolos de la naturaleza y está muy extendida.

Todo esto deslumbró a Hemingway que como buen bipolar padecía momento de enorme depresión y extrema religiosidad. A pesar de haber renegado del dios cotidiano, el norteamericano se aferró a imágenes y amuletos místicos que condicionaron grandes momentos de su vida.

El lugar de Hemingway es el de la soledad intelectual donde la mente viaja a su antojo y compite por crear fronteras dentro de su acervo cultural o por desterrar nostalgias. Su gran meta era descubrir una luz propia para, como los griegos, ubicar su nueva constelación en el firmamento.




No era Hemingway el único que en su tiempo reconocía la necesidad de buscar respuestas a quiénes somos y cómo llegamos hasta este momento, en la casi desaparecida literatura de la civilización antigua, de la cual la tragedia griega alcanzó mayor fastuosidad y mérito. Así, se observa en las tragedias de O'Neil en los años 20, Eliot en los años 30 o Tennessee Williams y Arthur Miller en los finales de los 40 e igual se aprecia en El viejo y el mar durante los 50. Pero, la tragedia del sacrificio ritual en honor al dios Dionisio se había modificado por siglos de conocimiento científico a la realidad de la vida, al desastre representado intensamente en hombres ordinarios y sencillos quienes de forma inevitable enfrentan una situación caótica y miserable a la que el autor denuncia como mal social, espiritual o de la naturaleza y, por tanto, como ser consciente protesta en alguna medida. Como protestó Hemingway por su Santiago, que al decir de Earl Rovit no es cualquier héroe, sino El Pescador, el más cercano al creador. El tiempo de repetir las estructuras de la tragedia clásica, a como la desarrollaron los griegos, había pasado a desuso. Toda tragedia de la literatura del siglo XX había adoptado su propia forma dialéctica de transformación ante una realidad distinta.




Hemingway, desde el existencialismo, había encontrado el elemento trágico que se repite ante el esfuerzo del hombre, que le es intrínseco y lo mueve hacia objetivos más optimistas y en busca del placer de vivir, pues desde que se nace se sabe que la muerte está segura como don de la naturaleza. Nacer es un polo que se contrapone a su otro polo: dejar de existir. Vivir es un don social, pero es individual la decisión de enfrentar tanto la vida como la muerte. De cualquier modo, Hemingway, como artista, se nutre de un mundo concreto, que recrea y construye en su obra de ficción, un mundo paralelo que será veraz en tanto su autor sea capaz de fotocopiarlo vivo y cambiante a través de la técnica narrativa que emplea. Hemingway lo sabía y por eso planteó: "Olvídate de tu propia tragedia, todos estamos predestinados desde el comienzo, y tendrás que ser herido con agudeza, antes de poder escribir seriamente". En opinión de algunos estudiosos de su obra (Raúl Mesa y Max Nanni, por ejemplo) los usos de la polisemia y las construcciones cruzadas le permitieron a Hemingway moldear el significado entre el hombre y la naturaleza. 


HABLEMOS DE SIETE AÑOS...

 
En el mes de junio de 2006, este hemingwayano decidió abrir el blog LA PIPA DE HEMINGWAY. Cuando todavía se sabía muy poco de las bitácoras, el aventurado cronista inauguró un canal de comunicación que aún perdura. Las primeras 237 entregas fueron llevadas al soporte papel en una edición que se lanzó en julio de 2007 y se reeditó en mayo de 2009. El libro recorrió todo el mundo y gracias a él conocí a muchos amigos.

Con la presente entrega completamos 480 posteos y en junio festejaremos el séptimo aniversario regalando 10 ejemplares de la publicación.

Hasta el presente, LA PIPA DE HEMINGWAY recibió 432.647 visitas, cuenta con 20 miembros, 26 patrocinantes, 384 comentarios y el reconocimiento de un sinnúmero de intelectuales que me brindan constante apoyo.

Entre los muchos que me halagaron,  nombraré sólo algunos de la extensa lista (lamentablente dos de los integrantes ya fallecieron). A todos, muchas gracias.

MARIO VARGAS LLOSA / FRANCIS FORD COPPOLA / PAUL AUSTER / TOBÍAS WOLFF / FERNANDO SAVATER / LEONARDO PADURA / TOMÁS ELOY MARTÍNEZ / CARLOS MONSIVAIS / ANTONIO SKÁRMETA / JUAN VILLORO / ENRIQUE VILA-MATAS / MANUEL VICENT / ROSA MONTERO / ZOÉ VALDÉS / ALFREDO BRYCE ECHENIQUE / JOHN HEMINGWAY / VALERIE HEMINGWAY / MARIEL HEMINGWAY / MARGARA AVERBACH / JAVIER CERCAS / PACO IGNACIO TAIBO II / ENRIQUE CIRULES / RODRIGO FRESÁN / ADA ROSA ALFONSO / GLADYS RODRÍGUEZ FERRERO / YANITZIA CANETTI / GIOCONDA BELLI / CLAUDIA PIÑEIRO / DAINA CHIVIANO / ANA MARÍA SHUA / DOUGLAS LAPRADE / GUIDO GUERRERA / ANDRÉS ARENAS GÓMEZ / GIUSEPPE RECCHIA / IRMA DEL ÁGUILA / RENÉ VILLARREAL / RICARDO PIGLIA / ABELARDO CASTILLO / DALMIRO SÁEZ / MEMPO GIARDINELLI / VICENTE BATTISTA /

Wednesday, April 10, 2013


LA VIOLETERA DE HEMINGWAY



Tenía 18 años cuando supe de Sara Montiel. Mis padres me habían domesticado en  el españolismo y aquello de la canción hispana venía a mi mente porque siendo un niño me arrastraron hasta el Teatro Avenida para ver zarzuelas y cantares de la Madre Patria. Este recuerdo me llega porque Sara Montiel y Ernest Hemingway tuvieron una química endiablada que trascendió más allá de la anécdota de los puros cubanos. Eso de que el borracho le enseñó a la cupletista a fumar cigarros es un cuento de niños. Lo que pasó entre ellos fue el resultado del sexo alocado y del alcohol consumido en exceso. Ninguno de los dos era primerizo, jugaron al amor libre y a la carne ardiente.
Lo cierto es que esta mujer escandalizaba y hacía palpitar el corazón a cualquiera que tuviera los pantalones bien puestos. Fue ese tipo de diva que uno la quería tener una noche completa en la cama y si alcanzaba el aliento desayunar desnudo en la playa. Por algo nuestro Hemingway se perdió entre las sábanas con ella y más de un delirante habló sobre su persona como si se tratara de un sueño imposible.


Sara Montiel falleció  a  los  85  años  en  su  casa  del  madrileño  barrio  de Salamanca. La muerte la sorprendió mientras se preparaba para asistir a una consulta con su oftalmólogo. El médico personal llegó cuando ya  estaba muerta. La actriz y cantante había nacido en 1928 en Campo de Criptana, en el seno de una familia de campesinos. Su padre, apenas ganaba para alimentar a la familia, y según contaba la propia Sara, ella y su hermana tenían que comer raíces o robar en las huertas para saciar el hambre. “Pero desde niña fui increíblemente bella”, decía de sí misma, y ello la transportó al cine en poco tiempo. Fue descubierta por el director de la revista Triunfo, José Ángel Ezcurra, y luego, de la mano del hábil Enrique Herreros, humorista, pintor, director y, en general, hombre de talento, cambió su nombre real, Maria Antonia Alejandra Abad Fernández, por el más sonoro de Sarita Montiel.






Quizás fue, efectivamente, la más bella, o al menos la más fascinante. Sara Montiel aportó al cine español de los años sesenta una sensualidad desconocida en las pantallas hispanas. Un hermoso cuerpo bien lucido, la mirada insinuante, el busto provocador, unido al personaje de mujer libre en el amor que la hizo famosa, despertaron en el público una pasión que la convertiría en la máxima estrella de esa época. Pero su carrera no fue siempre un camino de rosas. En su vida, realidad y ficción se confunden con frecuencia y es difícil establecer dónde acaba una y empieza la otra.





Contaba que empezó a leer y escribir en México, enseñada por León Felipe ya que en Madrid no lo había hecho Miguel Mihura, “el hombre que me hizo mujer”, y que hasta entonces, para interpretar sus primeros papeles en el cine —Empezó en boda (1944), Locura de amor (1948), Pequeñeces (1950)…— tenía que aprenderse de memoria los textos que le iban leyendo. Pero ya cantaba con una bonita voz y, lo que fue más novedoso, de forma que se entendiera la letra de los cuplés. Así lo hizo, y bien, en Se le fue el novio (1945) y Mariona Rebull (1947).








Pero como no lograba el triunfo con el que soñaba, se marchó a México, donde intervino como protagonista en una docena de películas de éxito, a destacar Cárcel de mujeres (1951) y Piel canela (1953), en las que aparecía guapísima y por las que fue reclamada para intervenir en Veracruz (1954) junto a Gary Cooper y Burt Lancaster. La Montiel contaría luego sus buenas relaciones con Cooper y cómo ella le ayudó a soportar el sol en los ojos en los rodajes en exteriores. “Yo te apaño”, y ni corta ni perezosa le aplicó en los ojos dos gotas de anestesia al protagonista de Solo ante el peligro. Eso contaba la Montiel. Pero fuera como fuese, en Hollywood intervino igualmente en Yuma (1957) y Dos pasiones y un amor (1956), en la que intimaría con el director, Anthony Mann, con quien finalmente contrajo matrimonio civil.





Mientras tanto, Sara Montiel había intervenido en una modesta película española, que su productor y director Juan de Orduña tuvo que malvender para concluir el rodaje. Contra toda previsión, el estreno de El último cuplé (1957) fue clamoroso. Más de un año se mantuvo en cartel, circulando luego por múltiples países de Europa y América, afianzando con ello la presencia de una nueva Sara Montiel, descubierta como sex-symbol y también como cantante, una carambola que le llegó al haber rechazado Concha Piquer interpretar las canciones de la película. Los éxitos se sucedieron imparables: La violetera, Carmen la de Ronda, Pecado de amor, La reina del Chantecler… Fue entonces cuando se corrió la leyenda de que Sara Montiel imponía su criterio en el rodaje y en la fotografía. Se cuenta que filmando Mi ultimo tango llegó tarde a la estación de tren en que se debía rodar una escena. La acción transcurría en un crudo invierno y así estaban vestidos los figurantes. “Pero, Antonia”, le dijo el director al verla llegar vestida de verano, “¿cómo vienes así? Mira cómo están todos…”, y ella, sujetándose con energía los pechos, replicó: “¿Y el público qué quiere ver en el cine, a éstos o a éstas?”. Y se salió con la suya.





Las anécdotas que se cuentan de la Montiel son infinitas, muchas de ellas disparatadas, como algunas que ella misma escribió en sus diversas autobiografías. Que si James Dean se mató en el coche tras una frenética tarde de amor con ella, que si le tiraban piedras en España al no estar casada por la iglesia… Pero fue cierto que con el tiempo la Montiel imponía o expulsaba a los directores. Jordi Grau fue reemplazado por Luis Marquina a instancias suyas durante el rodaje de Tuset Street (1968), y eligió a Mario Camus y Juan Antonio Bardem, para Esa mujer (1969) y Varietés (1971), respectivamente. Luego, Cinco almohadas para una noche (Pedro Lazaga, 1974), fue un fracaso, y el mito de Sara Montiel en el cine desapareció con ella.






Casada con el empresario mallorquín José Tous, la Montiel hizo pinitos en el teatro, haciéndose acompañar de otras grandes de la canción (Josephine Baker, Olga Guillot, Celia Gámez… ) o actuando ella sola, atreviéndose a todo, con música de rap: Saritísima, Taxi, vamos al Victoria… Pero la estrella no levantó el vuelo. Puede que a Sara no le importara ese declive o el no haber sabido aprovechar las oportunidades que le llegaban, como la de Pedro Almodóvar para una de sus películas. El caso es que en los últimos años sólo se hablaba de la Montiel por sus extraños romances, pálido reflejo de los que había presumido. Pero haciendo balance de su vida ella se sentía satisfecha al recordar la pobreza en que había vivido, su ilusión por ser “alguien en la vida”, algo imposible de imaginar entonces, y ahora, resumía, “todo es como sueño: lo inalcanzable, alcanzado, como en un cuento de hadas”.

En 1966, cuando se presentó en Argentina junto a Mariano Mores, dijo: "Mis intérpretes preferidos son Gardel, en tango, y Sinatra en la canción americana. Estoy totalmente gardelizada. Fui yo quien lanzó el tango en España".

Sobre Pedro Almodóvar deslizó: "Adoro las películas de Pedro. Es maravilloso, pero no pudo convencerme". Sin embargo, el director en la película La mala educación le rindió su homenaje.

Sara Montiel ya es historia, la recordamos con su sincera opinión. Mi vigencia se debe a que siempre fui yo misma, a que no engañé al público, a mi total entrega en cada actuación".








EL PRÓXIMO MES DE JUNIO NUESTRA PIPA CUMPLE SIETE AÑOS DE VIDA. PARA FESTEJARLO REGALAMOS 10 EJEMPLARES DEL LIBRO LA PIPA DE HEMINGWAY EN SOPORTE PAPEL. TODOS AQUELLOS QUE DESEEN UN EJEMPLAR DEBEN ENVIAR UN MENSAJE CON SU DIRECCIÓN POSTAL AL CORREO ELECTRÓNICO: josemariagatti@gmail.com


Saturday, March 02, 2013


MARIEL HEMINGWAY LÉSBICA


Hace unos días subí al Facebook un comentario sobre Mariel Hemingway. Decía que ella cada día estaba más hermosa y que yo no perdía la ilusión de conquistarla. Un amigo, que no se atrevió a compartir su opinión en mi muro, me llamó al celular y me dijo: ¡Estás loco…Mariel es lesbiana!. Me sorprendió su juicio de valor porque en el juego de las fantasías uno es libre de mantener relaciones con quien quiera, pero esta valoración me sirvió para preguntarle: ¿te enamorarían de una lesbiana?...estoy esperando su respuesta.



Esto viene a cuento porque volvemos, una y otra vez, al viejo tema de la sexualidad en los Hemingway. Pareciera que el clan tuviera que dar examen porque la historia los atraviesa y los encasilla como “diferentes”. Hace poco John Hemingway, el hijo de Gregory, lanzó al mercado un libro apasionante donde habla sobre su padre y la relación con su abuelo. Pero en este camino de senderos que se entrecruzan, aparece también Mariel que nada tiene que justificar, pero si lo hace…mejor.



Hija de Jack Hemingway y nieta de Ernest Hemingway, Mariel Hadley Hemingway nace el 22 de Noviembre de 1961 en Mill Valley, California, fue llamada Mariel, por un puerto pesquero cubano donde su padre y su abuelo solían ir a pescar. Creció en Ketchum, Idaho, donde su padre poseía una granja y su abuelo pasaba gran parte del tiempo escribiendo. Además de Ketchum, Mariel pasa su adolescencia entre New York y Los Angeles.



Inició su carrera como modelo y su primera participación en el cine fue en la película "Lipstick" junto a su hermana Margaux en 1976. A pesar de que la película no fue considerada un éxito, Mariel, con tan solo 15 años, fue nominada a los Globos de Oro (Golden Globes) como mejor debut cinematográfico. En 1979 con 17 años, participa en la película de Woody Allen "Manhattan", en la que hace de amante de Isaac, personaje que interpreta el propio Woody Allen. Su actuación fue recompensada con una nominación como mejor actriz secundaria a los Oscar.


En su siguiente película en 1982 "Personal Best", interpreta a una atleta bisexual, cuya relación con otra atleta tras cuatro años de relación entra en crisis. Esta película fue el comienzo de su figura como "dykon", convirtiéndola en icono para la comunidad lésbica. Para su siguiente película, en la que interpretaba a Dorothy Stratten, la vida de una estrella de Playboy tuvo que aumentarse la talla del pecho; implantes que fueron retirados posteriormente en 2001 cuando uno de ellos estalló.


Mariel Hemingway formó parte de la historia televisiva en 1994 cuando intervino en el episodio "Don't Ask, Don't Tell" de la famosa serie "Roseanne". En el episodio el personaje de Mariel, Sharon, era una amiga lesbiana de Nancy Bartlett, personaje interpretado por la actriz lesbiana Sandra Bernhard. Durante una fiesta en un bar de ambiente, el personaje de Mariel besa en los labios a Roseanne Barr, protagonista principal de la serie. Este beso fue el primer beso lésbico en un sitcom en prime-time, lo que provocó airadas protestas de grupos religiosos conservadores. La participación de Mariel, hizo que un año después reapareciera como un guiño especial, durante la boda gay de Leon Carp (Martin Mull).


En la película "The Sex Monster" (1999) interpreta a una mujer casada a quien su marido intenta convencer para mantener un trío con otra mujer. Ese año es nominada a los premios "L.A. Outfest" como actriz destacada. En 2002 interviene en la serie "Crossing Jordan", donde interpreta a Lisa Fromer en el episodio "Scared Straight", donde hace el papel de una consultora sentimental de radio lesbiana, sospechosa del asesinato de su amante y por la que Jordan, la protagonista principal, sentirá cierta "curiosidad". En una de sus últimas películas "In Her Line of Fire" (2006) interpreta a la primera heroína lesbiana.


Casada con el escritor y director Stephen Crisman en 1984, madre de dos hijas (Dree, 1987 y Langley, 1989), Mariel es considerada icono para la comunidad lesbiana por sus diversos papeles lésbicos. Así mismo, Mariel ha mantenido siempre un cierto juego sobre su sexualidad, como en sus monólogos en el programa "Saturday Night Live" de 1995, donde prácticamente se acerca a todas sus compañeras femeninas, mientras que casi ignora a sus compañeros masculinos y en el que besa a una de sus co-protagonistas.




Vuelvo al principio y sigo pensando en mi amigo al que dejé sin respuesta. Tengo a mí alrededor a varias amigas lesbianas, cada una con sus rollos y yo con los míos. Compartimos muchísimas reuniones, trabajamos en más de un proyecto, nos peleamos por sostener una idea… a ver si nos entendemos…seres humanos…¿soy claro?


¡¡¡Hola Mariel…sigo aquí…buena vida!!!

Tuesday, February 05, 2013

EL MAYORDOMO DE HEMINGWAY




En el mes de junio de 2007 tuve oportunidad de compartir un hermoso encuentro con  René Villarreal y su hijo Raúl en Finca Vigía. Recuerdo que ese hombre que participó de muchos momentos en la vida de Ernest Hemingway, me habló con una sencillez abrumadora. Tiempo después me relacioné con Allie Baker, una investigadora que desde su blog The Hemingway Project nos regala variados testimonios sobre el norteamericano. Hace muy poco, Allie entrevistó a René y su hijo, con motivo del libro Hemingway’s Cuban Son / Reflections on the writer by his longtime majordomo. Lo que sigue es parte de ese reportaje que transcribimos gracias a la enorme disposición de Allie.



Historias de Cuba: Entrevista a René Villarreal


Me complace compartir con ustedes las historias de René Villarreal y sus recuerdos sobre la vida con Ernest Hemingway en Cuba. René comenzó a trabajar para Hemingway en Finca Vigía, en las afueras de La Habana, en 1946, y se quedó hasta que Ernest y Mary se trasladaran a Ketchum, Idaho, quince años después. Cuando René se unió al personal del hogar de Hemingway, apenas tenía diecisiete años. Durante esos años, René finalmente asumió una mayor responsabilidad en el funcionamiento de la finca, su propia vida la fusionó con la vida del día a día de los Hemingway. No era de extrañar, René pasó a formar parte de la familia. Muchos de los cuentos que amorosamente René relata en sus memorias, están reflejadas en Son cubano de Hemingway, que fue publicado en 2009 por Kent State University Press.  René relataba sus memorias e historias a su hijo Raúl y este fue quien escribió el libro de su padre.

En la siguiente entrevista, René y Raúl volvieron a estar juntos para responder a mis preguntas sobre la vida de René y la vida de Hemingway en Cuba.  René tiene ahora 84 años y, aunque su estado de salud es a veces frágil, el recuerdo de aquellos años resulta impecable. Me siento honrada de tener a René y Raúl aquí para compartir más historias de sus años notables como la “mano derecha” de Hemingway.

Allie Allie





Raúl, hijo de René, escribe sobre el proceso de la entrevista:

Por cerca de un mes mi padre ha estado en un centro de rehabilitación física. Hace 30 días sufrió un pequeño accidente cerebrovascular, que no comprometió su memoria, pero le dejó muy débil. Con 84 años de edad, mi padre tiene un corazón muy débil y los riñones dañados. Sufre de insuficiencia cardíaca congestiva, la diabetes ha provocado la pérdida de la vista de un ojo y casi no se ve del otro. Sin embargo, con su espíritu intrépido e incansable, su cara se ilumina cuando habla de su amistad con Papa . Una oleada de energía lo supera y una sonrisa juvenil aparece. Es para mí un placer verlo reaccionar de esta manera y ser feliz.

Las preguntas que figuran a continuación fueron contestadas por mi padre durante varias sesiones. Yo lo visitaba los fines de semana en Union City, Nueva Jersey, a unos 30 minutos de donde yo vivo. Él todavía me proporciona más material de Hemingway y obtiene también una gran alegría con la firma de libros, a pesar de su falta de visión. Como le prometí, me aseguraré de compartir sus historias y escribirlas así como me sea posible. Al igual que en  Son cubano de Hemingway, la traducción de estas preguntas no son literales. También intenté, lo mejor que pude, encontrar su voz nueva. Tengo que llegar a ese estado mental otra vez con el fin de completar lo que está por venir.  Gracias Allie, y a todos ustedes por estar interesados ​​en su historia.  Gracias por hacer a un anciano feliz y gracias por hacerme sentir orgulloso de mi padre.
Raúl Villarreal 

AB: En el principio de su libro, usted menciona que el primer manuscrito de Son cubano de Hemingway se perdió en Cuba junto con otras cosas que había salvado de sus años de trabajo con Hemingway ¿Alguna vez fue capaz de recuperar parte de los recuerdos, cartas, fotos y otros elementos que quedaron en Cuba?

RaV: El manuscrito que se perdió fue un relato de vida de mi padre con Papa. El trabajo tenía como título Mis Memorias con Papa Hemingway. Fue un libro de testimonios e incluyó gran cantidad de información, que finalmente tuve que recordar para la redacción de Son cubano de Hemingway. También hubo una gran suma de material editado en el libro para que la historia fluya, así que todavía hay sobrante de historias no publicadas de esos años. Tuve oportunidad de recuperar cuidadosamente una serie de fotografías que fueron esparcidas en mi familia y amigos.  Una vez que se enteraron de la historia del manuscrito perdido o robado y de las fotografías, me ofrecieron voluntariamente sus fotografías, que las había dado mi padre a lo largo de los años.  Las fotografías familiares quedaron en manos de nuestros parientes y las otras fueron recuperadas y devueltas a los Estados Unidos desde Cuba. El resto son de la colección de la familia Villarreal, de los cuales yo soy el único propietario y administrador.
En 1972, tuve la oportunidad de llevar desde Cuba a España un ligero suéter de cachemira de color verde oliva, que Mary le había dado  a mi padre después de la muerte de Papa y también el gorro negro que Papa Hemingway usó durante el safari africano de 1953-54. Yo soy también el cuidador de esos artículos. Sin embargo, el elemento más importante que se perdió fue la última carta de Papa a mi padre, que la revista Life fotografió con mi padre sosteniéndola. Él no les permitió fotografiar su contenido y yo me aprendí el texto de memoria para publicado en el libro.




AB: ¿Qué crees que ha pasado con el material que falta?

ReV: Sinceramente, no lo sé. Tal vez se lo confiaron a un amigo y la tentación de vender los artículos fue mayor.  Tenía muchas ganas de encontrar una respuesta directa, pero nunca se la recibió. Si alguno de estos materiales aparece, entonces sabremos la historia completa y podamos hacer la  reclamación de ellos.

AB: Su libro de memorias de Cuba muestra un amable y generoso lado de Hemingway - la crianza de los niños, los animales, sus jardines y el árbol de ceiba - ¿a qué atribuye usted esta inclinación?  ¿Era su edad, él que estaba más calmo, fue la ausencia de competencia estadounidense, o la influencia de la filosofía cubana?

ReV: A menudo nos hemos hecho estas preguntas en las entrevistas, porque el retrato de Hemingway en nuestro libro es diferente que en otras biografías. Y uno de mis momentos más felices fue después de la publicación del libro,  cuando recibimos una hermosa nota de cariño de Valerie Hemingway, que nos dio las gracias por haber escrito sobre Papa. Yo siempre estuve feliz en la casa de Finca Vigía, mi paraíso cubano. Pasé muchos años allí con mi familia y vecinos. Tuvo una vida donde pude trabajar en paz y sin distracciones. Lo veía a Papa nadar en su piscina, y disfrutar con sus amigos. La finca era un lugar donde los amigos de todo el mundo venían a visitarlo.  Creo que Cuba representaba para Hemingway una fusión de España y África, dos lugares que amaba The Spanish Earth . Es evidente en El Viejo y el mar, Hemingway vio y admiró el espíritu noble del pueblo cubano, al igual que lo había visto en España cuando escribió Tierra Española. Hemingway era una persona amable y respetaba a sus empleados y le encantaba el pueblo de Cuba, pero también era un hombre que prefería su vida privada y si eso era cruzado, entonces era cuando el otro Hemingway salía. Papa tenía un temperamento mercurial, pero una vez más calmo, por lo general,  sentía remordimiento.  Vi su temperamento un par de veces con un aprendiz de electricista que cortó una rama de un árbol y también con Frankie Steindhart, el vecino, pero nunca con el personal de la finca. Papá había sido muy tolerante, incluso con la pereza  de Pajé Justo, el mayordomo, (o cabeza del hogar), que estaba allí antes que yo.


AB:  ¿Puede hablar más acerca de la relación de Hemingway con Finca Vigía? Tengo la sensación de que a pesar de que le encantaba viajar, tenía en ese lugar un mundo distinto.  

ReV: A menudo he dicho que Papa amaba la Finca Vigía, su paraíso cubano.  Papa disfrutaba de la tranquilidad de la propiedad, con los aromas variados de las plantas y flores que fluían por toda la casa, desde la mañana hasta la noche, dependiendo de la dirección de la brisa constante.  Él tenía sus queridos gatos y perros, sus amigos (que lo visitaban los miércoles), el personal y los vecinos de la Finca.  Papá había llegado a querer a su "antigua casa de campo" y la ceiba que amenazaba al techo con sus ramas inmensas.  Papa gozaba con la  rutina de su escritura, su nado en la piscina, siestas, y la capacidad de escribir y leer en paz, tomando una buena copa de vino.  La Finca Vigía fue de hecho su paraíso cubano.

AB: Un biógrafo habla que costaba mucho dinero  mantener la finca al mes ¿Cómo era eso de la cantidad de dinero que se gastaba?

ReV: Yo creo que el biógrafo tiene razón.  No había personal permanente en la finca, como yo, un jardinero, carpintero y las camareras uno o dos.  Luego hubo una gran cantidad de personas de mantenimiento de la "vieja" casa.  Aunque creo que la gran parte de los gastos fueron acomodados por  las bodegas de La Habana Vieja, que suministró el licor y comida: Casa Gallareta y Castillo del Morro. Había vino, champagne, ginebra, vodka, whisky y cerveza almacenados en el sótano.  Había ciertas carnes y jamones, junto con otros bienes que fueron importados de los Estados Unidos o Europa.  Hubo un tiempo cuando Papa compró una gran cantidad de vino francés a su buen amigo y ex boxeador Evelio Mustelier, alias Kid Tunero, que había importando el vino a Cuba, como un medio para obtener su dinero fuera de Francia. Hemingway había recomendado también a algunos de sus amigos ricos que lo ayudaran al legendario boxeador retirado, así que para cuando llegó la nave de carga a los muelles de La Habana, el vino de Mustelier fue vendido rápidamente y sólo tenía que ser distribuido. Papa Hemingway fue el responsable de la buena suerte de Kid Tunero.

AB: ¿Cree usted que la tradición cubana de "gran memoria y la narración artística" afectó la escritura de Hemingway? , ¿de qué manera?


ReV: Yo creo que Papa tenía sus propias habilidades narrativas y una capacidad increíble para recordar conversaciones, palabra por palabra, así como cualquier cosa que leía. Cuando Papa no estaba escribiendo, estaba leyendo libros, periódicos y revistas de temática muy diversa. En algún momento había alrededor de 9.000 libros en la Finca, y algunos eran preciosos primeras ediciones de obras clásicas de la literatura. Recogía el correo de la finca por la mañana y por la tarde,  por lo general, había un libro o una revista en el correo del día. Juan, el chofer también traía varios periódicos de La Habana todos los días. Estaban los periódicos ingleses y españoles, como el New York Times, un periódico de Florida y El País de Cuba.








AB: A menudo se dice que Hemingway era un oyente muy bueno.  Debe haber tenido la oportunidad de escuchar historias sobre política, historia, tradiciones locales y la leyenda en Cuba. ¿Qué tipo de historias locales le interesaban a Hemingway?


ReV: Hemingway estaba interesado en todo lo que llegaba a su oído. Recuerdo claramente cuando Pichilo, el jardinero, comenzó a criar gallos de pelea en la década de 1940. Hemingway se interesó en aprender todos los aspectos de la crianza y preparación de los animales. Papa  escuchaba muy atentamente cuando Pichilo explicaba cómo se hacían las cosas y por qué se hacían de esa manera.  Entonces Papa le hacía a un par de preguntas después de tomar cuidadosamente toda la información que le daba Pichilo.  Nunca he visto a un individuo tan dispuesto a la hora de escuchar.  Papa tenía un carácter muy inquisitivo y curioso.  No creo que Papa haya escrito acerca de las peleas de gallos en Cuba, pero estoy seguro de que tenía material en la cabeza para hacerlo.



AB: La descripción de los hábitos de trabajo de Hemingway es fascinante ¿ cree que fue una rutina establecida antes de llegar a Cuba o la desarrolló allí?


ReV: Yo no sé acerca de su rutina de trabajo anterior, pero su rutina en la finca se mantuvo más o menos igual para los años que estuve de mayordomo. La única vez que me di cuenta de una rutina diferente fue cuando A.E. Hotchner llegó a la finca para ayudarlo. Esa fue la primera vez que ví a Papa necesitando ayuda de alguien con su trabajo. Durante ese tiempo, Papa estaba nervioso, agitado y muy preocupado.  Él no era el mismo como en otros momentos.


AB: El retrato de Mary es muy cariñoso. Ella aparece como un acompañante sumamente creativa – diseña los muebles, la coordinación de los menús, el arreglo de los jardines, le programa la "dieta" que Hemingway tenía que cumplir. ¿Me puede hablar de Mary?


ReV: Yo creo que la señora Mary era la mujer de Hemingway necesitaba a su alrededor. Ella entró en su vida en el momento adecuado. Ella pasó por un montón de momentos difíciles con Papa. Ella sabía cómo proteger su privacidad y asegurar su futuro.  Créeme, no fue fácil para ella, pero cuando estaba bien Papa, era realmente bueno. Se preocupaban por los demás  y sabía todo lo que a Papa le gustaba y le enfurecía. Miss Mary tomó el papel del mando en la finca en serio. Ella quería que la vida se desarrollara sin problemas y que todo pasara con tranquilidad y que el confort no se vea afectado.Desde su llegada a Cuba en 1945, ella fue muy amable con mi familia y con el resto del personal.


AB:¿Tuvo Mary amistades que eran independientes de Hemingway?  ¿Cómo se llevaba con las mujeres cubanas?


ReV:  A su llegada a Cuba, la señora Mary hizo amistad con una costurera en el pueblo y con su profesor de español. Miss Mary no sabía español  al principio, así que era difícil comunicarse con alguien del pueblo. Ella trató de suavizar y mantener la paz entre Frankie Steindhart y Hemingway. Miss Mary solía aceptar sus invitaciones a alguna fiesta, sólo para ser una buena vecina. Si la señora Mary tenía amigos en Cuba, era porque estaban de un modo u otro conectados con Papa.


AB: ¿Cuál es la colección de la familia Villarreal?


ReV: La colección de la familia Villarreal, reunida poco a poco y con mucho esfuerzo, se compone de numerosas fotografías de Hemingway en la finca, unas hojas de contacto de la African Safari y fotos de Hemingway en la finca después de enterarse de que había ganado el Premio Nobel. Hay también un par de fotografías de sus días en Cayo Hueso, e incluso una impresión negativa de Bimini. También hay algunas postales con Mary y la firma de Papa, y las viejas fotografías familiares de los Villarreal, mis hermanos y hermanas en el pueblo y en la Finca. La colección nunca ha viajado y le he dado el control total a Raúl. Él es libre de decidir qué hacer con las fotografías, postales y las prendas de vestir.  Él tiene el control total de todo lo relacionado con el libro. Esa ha sido mi regalo para él a cambio de conseguir mi historia se publicara.  Siempre tengo que recordarme a mí mismo que él es un artista visual y no un escritor, pero escribió el libro y se lo publicó.  ¿Quién mejor que Raúl, que conoce las historias por dentro y por fuera, para contar esta historia? Cuando era niño siempre estaba contando cuentos fantásticos y la creación de su arte. Él está muy comprometido con sus proyectos, así que sé que todo está en buenas manos.



 
AB: Cuéntame sobre el proceso de escritura de su libro.


ReV: El proyecto del libro al principio fue difícil. Acababa de perder a Rodolfo, mi segundo hijo. Raúl intentó sacarme de mi depresión con el proyecto del libro y funcionó. Él trabajó conmigo cada fin de semana mientras compartíamos los cigarros cubanos y bebíamos vino español. Durante horas escuchaba mis historias, tomaba notas y grababa las conversaciones. También me inspiró a escribir mis recuerdos. Raúl tiene más de 700 páginas que escribí con lápiz y papel. Puede leer mi letra y seguir mi proceso de pensamiento.  Sin embargo, fue totalmente idea de Raúl dar un formato al libro y al estilo de la prosa. Para conseguir el material adecuado para su publicación tenía que encontrar mi voz.  Sé que trabajó realmente duro en ello y, finalmente, lo consiguió. Entonces teníamos que hallar al editor. Nos encontramos con Joanna Craig Hildebrand, en Ronda, España y creyó en el proyecto desde el principio, al igual que nuestro agente literario María Yost.  Al día de hoy todavía le estoy proporcionando más material de Hemingway, así que tal vez aparezca otro libro o una serie de anécdotas que pueden publicarse en un futuro próximo.


AB:¿Su libro está disponible en Cuba?  ¿Cuál ha sido la respuesta?


ReV: El libro ha llegado a Cuba y al personal de la Finca Vigía le encanto. Nuestro sueño es, finalmente, publicar en español y tenerlo disponible en España y América Latina, y especialmente en Cuba.


AB: René, su vida estuvo entrelazada con algunas personas muy influyentes durante los años que estuvieron en la Finca: Gary Cooper, Ava Gardner, Fidel Castro, y Rocky Marciano, por nombrar algunos. ¿Cómo vivió esa experiencia siendo tan joven?


ReV: Ahora miro atrás y me doy cuenta de lo afortunado que ha sido mi vida. He trabajado para Ernest Hemingway que se reunía con personalidades de todo el mundo. Fui a las peleas de gallos en La Habana con Gary Cooper y Hemingway, que hasta el día de hoy siempre ha sido el invitado favorito en la Finca. Él era muy amable, el hombre más sencillo que he conocido. No se comportaba en absoluto como una estrella de cine. Él era una persona real y buen ser humano. También fue muy generoso. Conocí a su hija, María, hace algunos años en el desván de Raúl y le dije lo mucho que yo consideraba a su padre. María tiene muchas de las cualidades de su padre.


AB: ¿Cuál es tu favorito en la biografía de Hemingway?


ReV: Yo tuve la oportunidad de leer, porque está en español, a J. L Castillo Puche, a quien conocí. En cambio, Norberto Fuentes, que odiaba a Papa, escribió un libro lleno de mentiras I really hated Hemingway en Cuba by Noberto Fuentes. Hay tantas mentiras y cuentas inexactas que es vergonzoso. Para mí no era más que una aventura oportunista de Fuentes.

AB: Usted no escribió sobre la muerte de Pauline en octubre de 1951. Debe haber sido un momento muy difícil para Hemingway, se puede hablar de ese momento en la vida de Hemingway?


ReV: Después de la muerte de Pauline hay una grieta enorme entre Papa y Gigi. Cada uno se culpó mutuamente por la muerte de Pauline. No recuerdo los detalles exactos, pero sí recuerdo que fue el comienzo de su pugna constante, hasta el punto de que Papa le prohibió a Gigi visitar la Finca. Recuerdo que mediados de 1950 Gigi se presentó en la finca con su corbata envuelta alrededor de su cintura y un cepillo de dientes en el bolsillo delantero de la chaqueta.  Hemingway estaba en USA. y cuando llamó, le dije que Gigi estaba allí. Papá me dijo que lo despida, pero sabía que yo no iba a hacer eso y luego me pidió que Gigi estuviera lejos del buen licor. Algunos de los All-Stars de Gigi ex compañeros fueron a visitarlo a la Finca. Después de un par de días Papa mandó el dinero suficiente para que Gigi pudiera volver a Estados Unidos.


AB: ¿Qué tipo de cosas  Mary tuvo que quemar antes de salir de Cuba?


ReV: Miss Mary me hizo quemar la rueda de barriles de papeles, cartas y fotografías.  No tengo ni idea del contenido de las letras o el otro papeleo, pero había varios barriles de ruedas llenas de papeles quemados.


AB: ¿Has leído los libros de Hemingway? 


ReV: Sí, tuve la oportunidad de leer las obras de Papa, cuando era joven. He leído mi obra favorita de Papa, El viejo y el mar en Bohemia, una revista cubana que publicó la novela. Se convirtió en mi obra favorita y lo sigue siendo hasta nuestros días.






AB: ¿Cuál es tu mejor recuerdo de sus años con Hemingway?


ReV: Hay tantos. Imagínese veinte años. Realmente aprecio los primeros años cuando era un niño y jugando al béisbol y al boxeo con Papa. Si tuviera que decidirme por algún momento elegiría esos primeros años.


AB: ¿Se hablaba el español con Hemingway en la finca o el personal debía aprender Inglés?


ReV: Papa hablaba en español con el personal de la Finca. Una vez tuvimos camareras de Jamaica, las hermanas Richards que hablaban en inglés, pero en su mayor parte, aún Miss Mary, aprendió español. Al principio, cuando llegó en 1945, trató de hablarle mucho a mi hermana pequeña, ella tenía muchas ganas de enseñarle el idioma. 





AB: ¿Cuál fue la dieta de Hemingway en Cuba? ¿Comía platos cubanos?  ¿Cuál era su menú del día?


ReV: El desayuno de Hemingway consistía en un vaso de jugo de toronja, una tetera con agua caliente suficiente para dos porciones de té negro (sin azúcar), dos huevos fritos o huevos duros, dos rebanadas de pan tostado y tres tiras de tocino.  Uno de los huevos y las dos tiras de tocino  se servían en un tazón de Boise, su gato favorito. El almuerzo consistía en un sándwich de mantequilla de maní y cebolla, acompañado con un chianti. Dependiendo de lo que era para el almuerzo, Papa y la señora Mary tomaban un Rioja, rosado francés o vino blanco.  Cuando Ramón Wong trabajó como cocinero en la finca, los Hemingway disfrutaron de su cocina china para el almuerzo y la cena. A Hemingway le gustaba mucho la comida china que Ramón le preparaba con camarones.  El pescado era servido a menudo, porque siempre había algo en el congelador de los viajes de pesca. Muchas veces había sopa de tortuga o carne que se servía. Miss Mary estaba muy orgullosa de su jardín y los vegetales que se cosechaban. En el  jardín se cosechaban las cebollas dulces blancos utilizadas en los sándwiches de mantequilla de maní.


AB: ¿Podría Hemingway haber mediado entre Cuba y los EE.UU. si hubiera vivido más tiempo?


ReV: No creo que dado el clima político de la época hubiera sido posible ni prudente. De cualquier manera su salud estaba delicada y creo que él habría tenido que tomar una decisión muy dura al alejarse de Cuba.


AB: ¿Si pudieras hacerle cualquier pregunta o pedido a Hemingway ahora que ya es un adulto mayor, qué le solicitaría?


ReV: Esa es una pregunta interesante. Yo tal vez le haría la misma pregunta que me pediste. ¿Cuál fue su momento favorito en Cuba? 


AB: En los meses previos a la donación de la Finca ¿qué elementos se perdieron?


ReV: El elemento más importante que yo recuerdo haber perdido fue una obra de arte de George Braque. La obra de arte estaba guardada y envuelta en papel de estraza y se mantenía en un cajón en el estudio de Papa. Sólo de vez en cuando se visualiza en la parte superior de una de las estanterías del estudio. Al día de hoy, no sé qué pasó con esa obra de arte. Si mi memoria no me falla, la obra de arte tiene que ver con las corridas de toros y no era una pintura. No sé qué era exactamente, porque como ya he dicho antes que no se mostraba a menudo, así que sólo lo vi un par de veces.


AB: ¿Cuál es el estado de la casa y el museo ahora?  ¿Cómo ve el futuro de la finca?


ReV: La última vez que estuve en Cuba fue en 2007 para un coloquio sobre  Hemingway, Raúl también viajó con Fanny, mi esposa y yo. Ha habido un montón de reparaciones y los esfuerzos para mantener adecuadamente los libros y papeles y fotografías.  La Fundación Finca Vigía de Boston fue la responsable de la recaudación de fondos para esta tarea significativa. La fundación se merece un reconocimiento por su esfuerzo y contribución maravillosa a mantener vivo el legado de Hemingway en Cuba.  Durante ese viaje, en 2007, mi habitación en el sótano de la Finca Vigía fue inaugurada como parte del Museo. Yo estaba muy conmovido por la seriedad de la administración de la finca.  Hemos disfrutado de muchos años de intercambios y colaboraciones maravillosas.

AB: Gracias René y Raúl. Me llevo un gratísimo recuerdo de ustedes.