Una de las facetas menos conocida de Hemingway
es sin duda su condición de poeta. Sin embargo hay que destacar que Ernest,
además de ser un gran lector de versos, tenía afán de ser poeta, de hecho su
primer libro, asume un lenguaje muy distante a la narrativa.
Ernest mantenía un enorme respecto por Ezra Pound, a pesar de las diferencias y la edad.
Tuvieron una relación difícil: Pound era profascista, Hemingway antifascista.
Pound era abstemio, Hemingway bebedor. Pound amaba la esgrima, Hemingway el
boxeo. Nada de esto impidió que Ezra fuera su acompañante literario, mentor y
agente, editando sus trabajos y enviando poemas a varias revistas como The Dial, obras que fueron rechazadas.
“Ezra quiso que yo le enseñara a boxear (desnuda
Hemingway). No llegué nunca a enseñarle cómo se tiraba un gancho de izquierda,
y en cuanto a enseñarle el hábito de retirar su derecha, eso lo reservaba para
el futuro.”
“Ezra era un escritor muy generoso y el más
desinteresado que nunca he conocido. Corría en auxilio de los poetas, pintores,
escultores y prosistas en lo que le tenía fe.”
Hemingway publicó su opera prima en 1923 bajo
la tutela de Pound. El editor Mac Almon no estaba de acuerdo con Pound sobre la
calidad de la obra, pero ante la insistencia de Ezra, imprimió 300 ejemplares.
100 de esos volúmenes fueron de regalo y el resto se distribuyó entre
escritores. Unos 50 ejemplares quedaros a la venta en la librería Shakespeare y
Company, donde se reunía la cofradía de escritores.
Se
cumplen 100 años de ese acontecimiento. Tres
historias y diez poemas nunca se tradujo al castellano, pero ahora, gracias
a la editorial española Averso las piezas poéticas tienen su merecido. La tarea
de traducción corrió de la mano de Paola Trujillo y José Domínguez. Se presenta
en edición bilingüe y se espera un buen recibimiento en toda Europa.
Un año después la publicación fue reeditada
parcialmente, los tres relatos tuvieron vida propia. El caso de Mi viejo, marcó la delantera, mientras
que Allá en Michigan volvió a
publicarse en 1938, después de una enorme polémica en varios países por el
relato de una violación. Fuera de
temporada, el otro cuento, quedo en lista de espera.
Tres historias y diez
poemas es un libro
sobrio, en sintonía con los apasionados por Hemingway, se lee de un tirón. No
es lo mejor de Ernest, pero no podemos negar que se trata de una opera prima.
A manera de adelanto, les entrego uno de los
poemas. Aquí el fantasma del suicidio aparece de manera tajante.
Montparnasse
Nunca hay suicidios entre la gente del
barrio que uno conoce
al menos no suicidios exitosos.
Un muchacho chino se suicida y muere.
(Siguen dejando el correo en la
estantería de la bóveda)
Un muchacho noruego se suicida y
muere
(Nadie sabe donde ha ido el otro
muchacho noruego)
Descubren a una modelo muerta
sola en su cama y bien muerta
(causó problemas casi insoportables al
conserje).
Dulce aceite, clara de huevos, mostaza y
agua, espuma de jabón
y lavados de estómago salvan a la gente
que uno conoce.
Cada tarde uno se los encuentra en la
cafetería.
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