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Friday, July 03, 2020

EL PAÍS EXTRAÑO



Uno se acostumbra, deja de lado ciertas cosas. No se molesta con los nuevos códigos, no se irrita. Pero los días pasan, el encierro trae dificultades, se extraña el café de la mañana en la librería, la caminata por la vereda del sol, la señora que le habla a su mascota, el vendedor de pañuelos higiénicos. Entonces comienza la picazón en el cuerpo, la saliva pesada, el té frío, las llamadas inesperadas, la pregunta obligada: ¿Estás bien?. Estoy como estoy, me digo. La cuarentena me trajo la rutina de leer más que nunca, de escribir cuentos, de volver a cocinar las recetas de mi madre, de preparar el licor de mi abuela, el ordenar los relojes de bolsillo, el rescatar las fotografías y en medio del tiempo disponible pensar que la cuarentena no se termina nunca, que el calendario no va a ser el mismo, que cada momento tendrá una brujería y solo el equilibrio emocional salpicará la zona más sensible del cuerpo. Se acabará el sexo, la seducción, la mirada cómplice, el dedo acusador...Entramos en la era de la crisis permanente y aparece el escritor confundido que no sabe bien si seguir leyendo o sentarse en la orilla de mar a ver el horizonte. 
Estoy en un país extraño, en una ciudad de arcilla, hace calor, sueño transitar por las calles de la Florida, voy por la carretera, delante mío una pareja, son Roger y Helena, el es mayor que ella, algo más de 55 años, ella unos cuarenta. Me gusta su cabello rojizo, su tez blanca. Él con sus anteojos oscuros parece un dandy, adivino que deja un pasado de esposa e hijos. Son amantes que buscan escaparse, que soslayan la soledad y prefieren la aventura. Los sigo, yo también escapo. Ellos saben que los controlo y en cada parador de hotel dan nombres ficticios. Ya no Roger y Elena. Son Susan y Paul, Emely y Dick, Nancy y Fred. Alguien le pregunta a Elena si "su padre está bien", todo porque Roger le dice "hija". Huyen, no cabe duda, dan pasos equivocados, la historia de cada uno no es segura.El cincuentón está obsesionado con los diarios que hablan de la guerra civil española que acaba de estallar y no está dispuesto a dejar de  ser un protagonista. Ella tiene más deseo de continuar pero sabe que el resultado es el fracaso. Ambos advierten que todo se termina. El amor deja de ser un proyecto.




Los veo como se alejan. Estoy sentado con el libro en la mano.
-Roger, ¿todavía me quieres?
-Si, hija. Mucho.
-Te quiero, es bonito jugar contigo.
-Me he divertido.
-Nos divertimos ¿verdad? 
-Ha sido un día estupendo.
-Solo hemos tenido medio día porque yo he sido una niña mala durmiendo hasta tan tarde.
-Ha sido muy saludable hacerlo.
-No lo he hecho porque fuera saludable, sino porque no he podido evitarlo.

"El país extraño" es la síntesis de cuatro capítulos de la novela postergada que Hemingway elaboró en intervalos entre 1946-1947 y 1950-1951. Estos textos fueron el material preliminar de "Islas en el Golfo", obra publicada después de su muerte, en 1970.

¿Todavía no leíste "El muertito de Hemingway"?. Ahora en e-book. Ingresá en la tienda on-line de Editorial Tahiel. Hemingway delira.

Friday, May 01, 2020

HEMINGWAY: LA CUARENTENA Y EL AMOR





Hace cuarenta días que estoy encerrado en mi departamento de dos ambientes. Vivo solo. Ayer, por primera vez, salí del encierro forzado y gané la calle, debía ir a vacunarme contra la gripe invernal. Llovía desde la madrugada, eran las 10.30, las calles desiertas, caminaba solo, las veredas estaban tapizadas de hojas amarillas. No crucé a ninguna persona. Llegué al vacunatorio con la sensación de estar viviendo una escena de película de terror. Me atendieron amablemente. A mi edad, uno presiente que la ayuda es necesaria, no me molesta, la vivo como beneficio. Me retiré y volví al nido. Tomé todos los cuidados: higienicé mi calzado, me quité la ropa y la llevé al sector del lavadero, limpié las llaves con alcohol en gel y volví a la realidad. ¿Esto es la cuarentena?,¿Hasta cuándo?.



Recordé la cuarentena de Hemingway en Antibes. Me dije: "por lo menos la vivió mejor que yo". Ernest estaba en Madrid jugando a ser famoso. Su esposa Hadley Richardson y su hijo Bumby recibiendo la noticia de algo peligroso y contagioso: el pequeño tenía Coqueluche. Gerald Murphy, el amigo de Hemingway, que estaba en le mismo lugar,se comunica con Hemingway y lo intima a que venga volando. Hadley y el niño se encierran en la cabaña que los Fitzgerald habían alquilado, la acompañan la niñera de Bumby, Pauline y su hermana, amigas desde los días soñados en París.
Cuando llega Ernest, se encuentra con este panorama. No le gusta el encierro, trata de sobrellevarlo pero se irrita, cuenta los días como un preso, bebe sin piedad, no puede escribir, no quiere leer. Sin embargo algo sucede. Ernest comienza a cautivar, a atraer a Pauline y la cosa terminaría en escándalo, caos, enojos y peleas.
La cuarentena abriría el fin del matrimonio. Una vez terminada la peste, el pequeño Bumby y su niñera se quedarían en la cabaña. El trío, en cambio, se iría a un hotel a descansar y disfrutar del verano.




De regreso a París, Hadley y Ernest deciden separarse. En octube, aparece en Estados Unidos The Sun Also Rises, dedicado a Hadley y Bumby. Tal vez por la culpa, Ernest le ofrece a Richardson los derechos de autor.



En enero de 1927 se separan definitivamente y en mayo Hemingway y Pauline Pfeiffer se casan.
La cuarentena quedó atrás. La mía recién comienza.

Tuesday, March 03, 2020

LOS NIETOS DE HEMINGWAY

Un hijo de 'Fiesta': de charla con John Hemingway

UN ENCUENTRO ENTRE DOS AMANTES DE LOS SANFERMINES PARA HABLAR DE LITERATURA Y FIESTA, DE AMISTAD Y REENCUENTROS EN PLENA ESCALERA

03.03.2020 | 00:54
John Hemingway, junto a Tim Pinks, en una de sus visitas a San Fermín.
John Hemingway es un escritor, periodista y traductor que vive en Montreal junto a su mujer Kristina. Desde allí escribe artículos para revistas y periódicos. En 2007 publicó su primer libro de memorias familiares, especialmente sobre la vida de su padre Gregory, tercer hijo de Ernest, el premio Nobel. Strange Tribe: A Family Memoir Los Hemingway, una familia singular es el libro en cuestión de John, el nieto del famoso escritor. En noviembre del año pasado publicó un libro de ficción, Bacchanalia – Una historia de Pamplona.Bacchanalia es su versión sobre los Sanfermines de nuestra época, contada casi cien años después de que el libro de su abuelo, Fiesta, se publicara para convertirse en uno de los libros más famosos sobre los Sanfermines. Una obra que consiguió cambiar la literatura y la vida de Ernest para siempre.
Y ahora su nieto escribe una versión moderna de esa mítica obra. Tengo que decir que John y yo somos amigos, y por eso inevitablemente mi primera pregunta en esta charla informal no podía ser otra que "¿cómo se te ha ocurrido escribir una versión moderna de Fiesta sobre todo llevando tu apellido", le dije claramente: "John... ¡¿estás tonto, o qué?!".
A lo que él me contestó que "para ser honesto mucha gente me ha preguntado durante estos años si alguna vez consideraría escribir sobre la fiesta de Pamplona y normalmente respondía que no. Mi abuelo ha conseguido reinar en este territorio por sí mismo. Pero luego pensé? ¿por qué no? He estado en Pamplona varios años, este año será mi décimo. He experimentado mucho durante las fiestas y por eso pensé escribir mi propia versión moderna de los Sanfermines".

Para nosotros que amamos los libros no sólo por lo que cuentan sino también como objetos, con su portada y contraportada? ¿Estás contento con el resultado?
–La portada fue diseñada por mi hijo Michael, usando una foto hecha por Jim Hollander, otro referente de los Sanfermines. A mí me gusta mucho cómo ha quedado porque refleja el poder y la energía de la fiesta, que es la clave de la novela.
Y la historia. ¿Estás satisfecho con lo que has escrito?
–Pienso que he hecho un buen trabajo describiendo la fiesta como yo he llegado a verla, para que pueda verse por los ojos de la gente que se acerque a leer el libro.
Bacchanalia empieza literalmente con una explosión. No hay preámbulo. Empieza un minuto antes de las doce del día 6 de julio, con el cohete esperando chisporrotear, volar y explotar. ¿Por qué ese comienzo?
–Porque quiero que el libro sea como el Chupinazo, que te agarra inmediatamente y no te deja hasta medianoche del día 14. Que la historia te atrape y no la puedas dejar.
El título Bacchanalia suena muy bien en inglés, pero no tanto en castellano porque el significado de la palabra insinúa algo un poco diferente. Yo sé que tú nunca querrías dar una impresión irrespetuosa con la fiesta, la ciudad, la gente? Si pudieras poner un título a la versión en castellano, ¿Cuál podría ser?
–¿Qué piensas, The Grandson Also Rises?(En inglés esto es una buena broma, pero como muchas bromas, o palabras, no se traduce muy bien.) No lo sé qué título tendrá si se traduce al castellano.
¿Cuándo viniste por primera vez a San Fermín y por qué?
–Yo fui por la primera vez en 2008. Encontré un hombre en una conferencia en Idaho en otoño de 2007 y estuvimos en el mismo avión y saliendo a Sun Valley él me dijo, "John, tienes que venir a Pamplona". Fue así. Me fui solo para cuatro días pero supe que tenía que volver. La fiesta me había seducido.
¿Qué supone ser alguien relacionado directamente con Hemingway cuando visitas Pamplona?
–Pues tiene su lado bueno y malo. La gente siempre quiere hacer entrevistas y fotos conmigo (Tim: barkatu John!) pero tengo respeto por todos ellos porque entiendo que es por su amor por los libros de mi abuelo, no por otra cosa.
Estamos casi seguros de que tu abuelo nunca corrió el encierro en Pamplona. ¿Has corrido tú alguna vez?
–Sí. Varias, por lo menos 17 veces, la última el año pasado.
Algunos de protagonistas del libro Fiesta de Ernest Hemingway no se quedaron contentos con cómo habían sido retratados. Algunos dijeron que fue "totalmente ficción", otros que "lo que cuenta es exactamente como fue". En Bacchanalia, ¿es más o menos una historia sobre la vida real? ¿Cómo reaccionaron los amigos al leerla, si es que están de alguna manera reflejados en el libro?
–Es una obra de ficción, nunca tenemos que olvidarlo. Diciendo esto pienso que tengo una imaginación muy viva por todo lo que cuento. El libro está basado en mis experiencias y en las personalidades de algunos de mis amigos, por supuesto. Y a todos esos amigos les ha gustado el libro, especialmente a uno que pensó que su personaje no reflejaba de una forma u otra sus actuaciones. Y él se quedó avergonzado con sus amigos preguntándoles "¿de verdad tú dijiste esto?''. Por supuesto que tenía que recordarle que es una obra de ficción, una novela, y que 'él' no fue ni es como el hombre salvaje que aparece, asumiendo riesgos que yo creé e inventé para el libro.
Siguiendo con la última pregunta? ¿Hay algún contrato entre tú y tus amigos de Pamplona con los que vives la fiesta?
–Todavía no, jajajaja.
En serio, ¿tenías reparos o críticas al escribir, aunque sea ficción, sobre gente que conoces? Porque siendo un Hemingway escribiendo sobre Pamplona en San Fermín no es para menos.
–De verdad que no, porque cualquier escritor coge experiencias de su vida y las usa para crear historias, que si están bien hechas son más convincentes y creíbles que la propia realidad. Y sobre ser un Hemingway escribiendo sobre los Sanfermines, ¿por qué no? Ya han pasado cien años desde la novela de mi abuelo. Él escribió sobre su generación perdida y yo escribí sobre la mía
Miguel Izu, un periodista, escritor, investigador literario, etc de Navarra también publicó en noviembre su último libro, Hemingway en Los Sanfermines. Lo he leído y pienso que es muy bueno. La página de comienzo del texto del libro tiene una cita que me he gustado siempre, de la película, El Hombre que Mató a Liberty Valence: "Cuando la leyenda se convierta en hecho, imprima la leyenda". Esto resume mucho de la vida de Hemingway en una frase. Como no eres solamente su nieto, sino que ahora eres alguien que ha escrito sobre los Sanfermines, tú ahora has heredado una parte de esta leyenda. ¿Cómo te sienta?
–No tengo ningún problema con eso. Ernest fue un escritor muy bueno y he admirado sus libros desde que con 13 años empecé a leerlos. Pero Bacchanalia es un libro muy diferente escrito por un Hemingway moderno en su propia voz.
Para acabar, te empecé preguntando en broma, "¡¿eres un idiota?!" Ahora, más de tres meses después de la publicación, habrás recibido sin duda muchas reacciones. Tengo que preguntarte? ¿qué piensas sobre Bacchanalia ahora? ¿Hay algo más que te gustaría decir?
–Estoy feliz. Escribí Bacchanalia y el libro me ha traído muchas cosas buenas. Quería también escribir algo que pudiera dedicar a mi mujer Kristina, quien fue una inspiración grande en todo el proceso de este libro.
Bueno, y thank you very much, John. Yo estoy feliz porque me has dado esta entrevista y quiero decir que tienes mucha suerte con el libro. Nos veremos en la Fiesta. A ti, Kristina y a todos? Hoy es un día especial. Hoy es el tres del tres, así que ¡ya falta menos! ¡Gora San Fermín! ¡Viva!

Monday, January 27, 2020

JOANNA Y HEMINGWAY




-Te compré esta remera-anunció.
-¡Maravillosa!-respondo.
-¿Está bien XXL?.
-Correcto, es mi talle-concluyo.



Joanna tiene 41 años, carga en su haber un master en literatura inglesa, ama a los novelistas de la “generación perdida”, y vive releyendo sus novelas. Fue alumna de mi taller literario hace cinco años, se marchó a vivir a Tenerife y hace un tiempo recaló en Miami. Ahora está en Buenos Aires, se queda una semana, después viaja a Rosario para visitar a su familia y luego regresa a Estados Unidos.

Nos encontramos en el Café Tortoni, como en las viejas épocas; pasaron muchas cosas desde aquella despedida, cuando me sacudió con una pregunta: “¿Te parece que podemos ser pareja?”.

“No te asustes, nada de convivencia, cada uno libre, pareja, del latín parís (igual), eso es todo. Estar juntos un fin de semana, disfrutar una película, una cena, un trago, un amanecer, una caricia, un beso. Tenemos tantas cosas que nos unen, tantos libros que leímos, tantas madrugadas de invierno…”

Usé una respuesta idiota: “¿Te parece?”. A la semana me mandó un correo tajante: “Me voy a Tenerife, no sé si vuelvo a Argentina”.

Ahora usa el cabello corto, con esos rulos rubios que parecían cintas doradas. Sus ojos verdes siguen con el mismo brillo y su mirada mantiene la misma densidad. Pero el tiempo había hecho su camino y Joanna era otra mujer.



“Todavía nos debemos la discusión sobre las historias cortas de Hemingway. Algunas de sus novelas no están a la altura de sus cuentos. Mi amor por Hemingway sigue intacto.”





Le entregué El muertito de Hemingway. “Está dedicado”, dijo. “Claro, no podía ser de otro modo”, respondí.

Me tomo la mano y la acarició. “Eres el mismo soñador solitario, te sigo amando”.





Nos despedimos. La tarde se estaba perdiendo con las primeras luces de la noche y la sombra de Joanna, por la avenida, parecía un sueño del pasado.

EL MUERTITO DE HEMINGWAY ya alcanzó su tercera edición. Ahora para toda Latinoamerica. Pedí tu ejemplar al correo josemariagatti1@gmail.com Envio sin cargo.

Friday, December 20, 2019

LA MENOR DE LAS BELLAS





La bisnieta de Ernest Hemingway creció en el rancho familiar, en Idaho, y, ya de bastante pequeña, acompañaba a su madre, Mariel, a los sets de rodaje. Pronto supo que lo suyo era actuar, aunque, con 5 años, se decantó por el ballet y, hasta los 20, danzó con devoción. Luego probó suerte como modelo y como intérprete, dos profesiones que ha ido alternando con otras facetas, como la de diseñadora de moda..., y con alguna que otra época de rebeldía de la que ahora se ríe cuando le preguntan.

Su tía, Margaux Hemingway, fue la primera modelo en cobrar un millón de dólares como rostro de un perfume.

"Para mí, es un icono y una de las mujeres que más me han inspirado. Era verdaderamente interesante, los que la trataban aseguran que desprendía luminosidad y glamour por todos sus poros. Y eso chocaba con su forma de expresarse: ¡parecía una camionera! Muy de nuestro Idaho natal... Me encantaba ese contraste; derrochaba naturalidad, decía lo que pensaba, a veces, sin medir sus palabras. Era sociable y le gustaba crear imágenes.

Yo empecé bailando en Nueva York, Washington... Sigo practicándolo como hobby. Lo dejé por elección propia: no deseaba centrar mi vida en la danza. Prefería explorar otras opciones y plantearme retos.

Cuando abandoné el baile, me apunté a clases de interpretación. Para actuar, debes conocerte y haber tenido bastantes vivencias. Aprendí un montón sobre mí misma como modelo, aunque mi pasión está delante de la cámara.
Mi apellido, al inicio, me abrió puertas, pero te diría que fui yo quien más se presionó con el tema. Siempre he querido que la gente vea en mí a Dree y no a una Hemingway."

Como "un marimacho con una pizca de feminidad". Así se presenta Dree. Y es que después de nueve años en la industria, la otrora rubia decidió renovar su look, cortar su pelo y estrenar una calvicie rebelde, con el fin de eliminar sus inseguridades. "Mi pelo era mi mantita de seguridad, pero también mi aspecto más femenino. Se había llevado todo mi lado masculino y me había vuelto delicada. (Ahora) Ya no me comparo con las otras chicas, algo que solía hacer un montón. Me ha hecho darme cuenta de cómo trataba a mi cuerpo, porque ahora ya no me puedo esconder detrás de un peinado", explicó a comienzos de septiembre, después de desfilar para Sies Marjan, en París.

Pese a ello, el estilo de Dree siempre ha sido diferente (y, en ocasiones, hasta excéntrico). Y es que su misma trayectoria ha sido una verdadera caja de sorpresas. La maniquí -bisnieta de Hemingway y primogénita del documentalista Stephen Crisman- se introdujo en la industria del entretenimiento desde su primera infancia. "Crecí en los sets de las películas de mi madre. Desde temprana edad supe que actuar era lo que quería hacer", comentó en 2009 al Daily Mail.

No obstante, su carrera no comenzó ante las cámaras, empezó con el ballet. Una disciplina que desarrolló entre los cinco y los 20 años y que incluso la llevó a dejar su casa en California para entrenar en Washington con Suzanne Farrell, la mejor 'ballerina' de Norteamérica. Aun así, jamás dejó de interesarse por una potencial carrera en las páginas sociales.

Sin embargo, su primer gran paso en el mundo del modelaje fue cuando, en 2009, posó desnuda para V Magazine y declaró que no estaba interesada en su bisabuelo. En lo absoluto. "(Sus libros) son un poco depresivos. Y puede que prefiera a su amigo F. Scott Fitzgerald", afirmó. A pesar de lo anterior, nunca ha negado que ha sido su ADN, el que le ha entregado oportunidades en el universo del cine.

Fue en 2001 cuando Hemingway comenzó a realizar pequeños papeles en películas independientes. Pero en 2012, logró dar el gran salto y protagonizó la cinta Starlet, donde interpretó a una joven actriz porno que divide su tiempo entre la industria erótica y el fumar marihuana como hobby. Dos instancias sobre las que Dree tiene fuertes posturas.






"Chicas, (mis recomendaciones son) pasadlo bien, liadla, coquetead. [...] Aunque yo nunca tuve la necesidad de ser una chica rebelde. Mis padres siempre fueron del tipo 'si quieres beber, bebes y si quieres fumar hierba, la fumas'", declaró en 2014 a The Cut. Asimismo, no tuvo problemas para aproximarse al mundo del porno... en pos de realizar un mejor trabajo actoral. Esa es precisamente una de las razones por las que Playboy le ofreció ser la playmate, en 2016. Aunque Dree no fue cualquier conejita, sino que la primera modelo que posa "tapada" para la portada de la revista.

De la misma forma, Hemingway no tuvo miedo a desvestirse para las páginas interiores. Todo en afán de demostrar que poco le importan las opiniones ajenas. "(No dejo que mi legado me defina), mi apellido no es más que una anécdota en mi carrera. No dice nada sobre mí", afirmó entonces. Pero en cada una de las entrevistas suele repetir que "jamás intentaría escribir nada" porque "sería ridículo" y se avergonzaría de sí misma. "Si lanzara un libro, cada crítico me destrozaría", dijo a The Hollywood Reporter, hace cinco años.

A pesar de ello, la crítica ha sido muy generosa con cada uno de sus trabajos actorales. De hecho, en 2012, The New York Times alabó su actuación en Starlet y este año, Indiewire aseguró que su última película A Relationship -estrenada esta semana- "se encuentra sobre el promedio". Es por eso que Hemingway no se detiene. Cuenta con dos proyectos hasta 2019 y, según sus redes sociales, no existe motivo para sentar cabeza cuando se trata de desarrollar sus talentos.



Friday, November 29, 2019

EL RITZ ERA UNA FIESTA


En una leyenda se convirtió la supuesta liberación del bar del hotel Ritz en París por parte del Nobel de Literatura Ernest Hemingway, en 1944.




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CLAUDE CASTERAN Y ALAIN JEAN-ROBERT

Con su personalidad arrolladora y su desenvoltura, Ernest Hemingway (1899-1961) alardeaba de haber liberado el bar del hotel Ritz de París el 25 de agosto de 1944, pero esta supuesta hazaña es más una leyenda que una realidad histórica.
Sin embargo, hay algo —además de su aversión por los nazis— que no se puede cuestionar del premio Nobel de Literatura de 1954, y es su apego por este gran hotel en el que se hospedó a menudo antes de la guerra. "Cuando sueño con la vida después de la muerte, la acción siempre transcurre en el Ritz", dijo en una ocasión.

Hemingway participó en el desembarco de Normandía con el 22º regimiento de infantería de la IV División estadounidense. Como corresponsal de guerra para la revista Collier‘s, siguió en junio y julio de 1945 a las tropas estadounidenses que avanzaban hacia París apoyando a la 2ª División blindada francesa.

El escritor no dudaba de nada, menos aún de sí mismo. Un resistente recuerda que a mediados de agosto cerca de la capital "sólo hablaba de esto: ser el primer estadounidense en París y liberar el Ritz".

Logró, por su nombre y con el respaldo del estado mayor del Tercer ejército (dirigido por el general Patton), una entrevista con el general Leclerc, comandante de la 2ª División blindada. Quería pedirle hombres para ir de inmediato a París a liberar el bar de su hotel favorito.

El general lo recibió con mucha frialdad y el escritor expresó durante mucho tiempo su extrañeza por este rechazo.

El 25 de agosto, vestido con el uniforme de corresponsal, con su fusil ametralladora y acompañado de un grupo de resistentes, llegó en jeep a la plaza Vendôme, donde está situado el Ritz.





Irrumpió en el establecimiento y anunció que venía a "liberar personalmente" al Ritz y su bar, requisado en junio de 1940 por los nazis y frecuentado ocasionalmente por algunos de sus dignatarios más notorios, como Hermann Goering o Joseph Goebbels.

El director del hotel, Claude Auzello, acudió a su encuentro. Hemingway le dijo: ¿Dónde están los alemanes? Vengo a liberar el Ritz". "Señor, se marcharon hace mucho tiempo. Y no lo puedo dejar entrar con un arma", le respondió Auzello.
Hemingway fue a dejarla en el jeep antes de regresar al bar, donde dejó una cuenta pendiente histórica de ¡51 Dry Martini!

Texto inédito

El año pasado, la revista literaria estadounidense The Strand publicó un cuento inédito del escritor, "A Room on the Garden Side" (Una habitación en el jardín), que relata la liberación de París vista desde una habitación del Ritz.

En este relato, escrito en 1956, el narrador, un autor estadounidense llamado Robert (y apodado "Papa" como Hemingway) comparte su estancia con algunos compañeros de armas. Deben abandonar París al día siguiente. Entre tanto, beben champagne, citan a Baudelaire y hablan "del sucio oficio de la guerra".

La debilidad de Hemingway por el Ritz también aparece en Fiesta (1926).
En cambio, el escritor no lo menciona para nada en los artículos sobre la liberación de París que escribió para Collier‘s Magazine y que están incluidos en el libro Enviado especial (1967).

La relación especial entre Hemingway y París se confirmó después de los atentados de noviembre de 2015, cuando el ayuntamiento de la capital francesa incitó a los parisinos a reapropiarse de los lugares de ocio con el lema "París era una fiesta", título del relato autobiográfico del escritor estadounidense. El libro, publicado en 1964, se agotó rápidamente en Francia.

El bar del Ritz lleva su nombre desde 1994. En el mostrador hay una escultura de bronce que representa al autor de El viejo y el mar. Éste, que por aquel entonces no tenía un céntimo, descubrió el Ritz a finales de los años 1920 gracias a otro escritor compatriota adinerado, Francis Scott Fitzgerald, antes de conocer el éxito con Fiesta y Adiós a las armas.



El fundador del lujoso hotel, César Ritz, quería que los grandes de este mundo se sintieran como en casa. El establecimiento, conocido por ser el primero que puso un cuarto de baño en cada habitación, abrió sus puertas en 1889 en un palacete que da sobre una de las plazas más bellas de la capital.


Saturday, October 26, 2019

CALAMARO JUNTO A HEMINGWAY



Andrés Calamaro es un aventurero, un amigo de los marginales, un tahúr con modales burgueses y un señor en cuestión de códigos secretos. Su camino siempre se junta con otro donde los malvivientes son personas de buen vivir y  saben sentarse a la mesa con la copa en alto y la sonrisa de triunfador. Calamaro es un músico que trajo la poesía al pentagrama, no admite comparaciones, tampoco las necesita. Su cercanía a la figura de Hemingway no es extraña. Andrés es hijo de Eduardo Calamaro, un poeta enorme no lo suficientemente valorado. Desde niño, conoció y leyó a los autores más importantes del siglo XX. Con Hemingway tuvo una química especial, a él lo une la mística por los toros y esa vida a los saltos que el norteamericano se encargó de hacer pública al extremo. 





Hace unas semanas me crucé con él en la cochera del Hotel Provincial de Mar del Plata, horas antes de su recital. Con enorme placer le regalé mi novela El muertito de Hemingway. Cambiamos  unas pocas palabras porque su representante lo apuraba. El registro fotográfico lo dice todo. Andrés me agradeció y yo hice lo mismo. Por la noche disfruté su música y reconozco que ciertos temas me emocionaron.
Hemingway había hecho su trabajo silencioso. Solo espero que en sus madrugadas de desvelo la novela lo acompañe.

EL MUERTITO DE HEMINGWAY 
pedilo a josemariagatt1@gmail.com