Saturday, May 26, 2018

TOMANDO UN CAMPARI CON ERNEST





Durante décadas, famosos novelistas y ensayistas han estado disfrutando y escribiendo sobre el  Campari, el Negroni, el Americano y otros cócteles de aperitivo.

Los abrevaderos europeos han estado seduciendo a los escritores durante décadas. Una larga tarde dedicada a escribir (o supuestamente a escribir) en un café de la acera, generalmente acompañada de un aperitivo, tiene cierto atractivo y atractivo.

Ernest Hemingway escribió acerca de su "buen café" y exaltó las virtudes de "un lugar limpio y bien iluminado".




Malcolm Cowley suspiraba por esos días en la terraza del café, "con una buena bebida larga y nada que hacer excepto beberla".

Y a menudo, de la investigación que he hecho para mis libros, esos escritores disfrutaron del amargo aperitivo Campari y, naturalmente, lo incluyeron en sus novelas, memorias y poemas.

El licor fue inventado por Gaspare Campari en la década de 1860 en el Bass Bar de Turín, Italia, donde trabajó como maitre licoriste o maestro barman. Campari es una mezcla secreta de ingredientes naturales, principalmente hierbas, especias, cortezas, frutas y cáscaras de frutas. Su característico matiz carmín originalmente derivado del colorante extraído de la cochinilla, un insecto escarabajo nativo de América Latina.

Una de las primeras referencias literarias que he podido encontrar para Campari está en el trabajo de D.H. Lawrence. Aunque es mejor conocido por su novela clásica (y controvertida) de 1928 Lady Chatterley's Lover, viajó extensamente por Italia, y en 1916 publicó un conjunto de ensayos titulado Twilight in Italy. El último capítulo, "The Return Journey", contiene una suma un tanto melancólica de sus perspectivas sobre Como y la cercana Milán, y tal vez use Campari para expresar su sentimiento agridulce. En cuanto a Como, reconoce que "debe haber sido maravilloso incluso hace cien años". Ahora es cosmopolita ... "y" en todas partes apesta a dinero mecánico-placer ". Milán no era mejor; "Sentado en la Plaza de la Catedral, el sábado por la tarde, bebiendo el amargo Campari y viendo el enjambre de hombres de ciudad italianos beber y hablar animadamente, vi que aquí la vida todavía era vívida, aquí el proceso de desintegración era vigoroso, y se centraba en un multiplicidad de actividades mecánicas que involucran tanto a la mente humana como al cuerpo ".







Casualmente, fue en Milán donde Ernest Hemingway descubrió Campari, solo dos años después de que Lawrence lanzara Twilight. A la edad de 18 años, Hemingway sirvió en el Cuerpo de Ambulancia de la Cruz Roja Internacional, y fue gravemente herido durante un ataque de mortero austríaco en las líneas italianas cerca de Venecia. Tras evacuar a un hospital en Milán, pasó el verano y el otoño de 1918 recuperándose de 227 metralla y heridas de bala en las piernas. Los amigos le traerían vino y bebidas espirituosas para ayudarlo a lidiar con su dolor (y aburrimiento). Como recordó en su libro de memorias A Moveable Feast, uno de estos amigos era un "viejo con buenas maneras y un gran nombre que vino al hospital en Italia y me trajo una botella de Marsala o Campari y se comportó perfectamente, y luego un día tendría   que decirle a la enfermera que nunca vuelva a dejar que ese hombre entre a la habitación ". Cuando más tarde le contó este cuento a Gertrude Stein, ella respondió bruscamente," esas personas están enfermas y no pueden ayudarse a sí mismas y deben compadecerse ". Hmmm, pero el viejo tenía buen gusto en el alcohol, ¿no?

Campari también se puede encontrar en la novela de Hemingway de 1949 Across the River y Into the Trees. Es la historia de un oficial del ejército que envejece, el coronel Richard Cantwell, y su amante mucho más joven, Renata, teniendo una última aventura en Venecia. Aunque está tomando pastillas para el corazón y no debería estar bebiendo, a su llegada al Gritti Palace Hotel, se alegra por el hecho de que su botones se haya tomado la libertad de comprarle "Camters amargos y una botella de Gordon Gin", y pregunta el Coronel "¿Puedo convertirte en un Campari con ginebra y refrescos?" ¿Cómo podría negarse el buen Coronel? "No lo quería, y sabía que era malo para él". Pero lo tomó con su antigua truculencia de jabalíes, "quizás una referencia astuta al jabalí en la etiqueta de Gordon.

PHILIP GREENE




Saturday, April 28, 2018

EN NUESTRO TIEMPO






Ricardo Piglia tenía 18 años cuando leyó In Ower Time. Estaba en Mar del Plata, se metió en una librería de viejos de la terminal de ómnibus, y en la mesa de saldos lo encontró. Esa misma tarde lo leyó sin descanso y se enamoró.
Ernest Hemingway publicó su obra a los 26 años, venía del periodismo y su estilo lo mostraba en cada línea.
¿Se puede hablar de un “estilo Hemingway”?. La respuesta es un sí rotundo. Más allá de todo lo dicho y buceado sobre su persona, tenemos que admitir que Hemingway, entre otros méritos, tuvo el coraje de plantarse y cambiar una modalidad, una forma cerrada de ser, un lenguaje oculto. Para lograrlo no recurrió al milagro, sino a algo tan simple como el trabajo. En su época, ser periodista era sinónimo de vago. Por diferencia, a un escritor se lo bautizaba de “bohemio”. Sin embargo, paradójicamente para sobrevivir, los “bohemios” se transformaban en “vagos” y los “vagos” en “bohemios”.
Hemingway nunca se alejó del periodismo. Su literatura es un claro ejemplo. Basta con leer La corta y feliz vida de Francis Macomber, El hombre que corrompió a Hadleyburgo o Cincuenta de a mil, para dejar abierta la inquietud y el deseo de meterse co otros relatos.
Esta publicación en castellano de En nuestro tiempo, traducida por Rolando Costa Picazzo, tiene otra protagonista: además de Ricardo Piglia, quien la prologa, se le suma la editora Daniela Portas. Es ella la que “cocina” la edición después que Piglia le confiesa: “El primer libro de Hemingway nunca se publicó en español; si lo publican yo escribo el prólogo.” Este desafío, con un Piglia enfermo, tuvo su coronación y la alegría de de contar hoy en las bateas, la obra temprana de Hemingway.
“Hem”  tenía bien en claro como manejar la situación para dominar el imaginario cultural de los Estados Unidos. Su narrativa, mal que les pese a los academicistas, tuvo la cualidad de satisfacer a un público que en su mayoría era el lector medio y, como ningún otro, logró llevarlos de las narices hasta su mundo, simple y lineal desde la estructura, despojado de artificios, veloz y violento, cercano a lo cinematográfico, profundamente tierno y melancólico, donde siempre está presente su testimonio autobiográfico.
“Papa” Hemingway fue tan hábil que él mismo vapuleó la condición del comunicador. Renegó de su pasado como reportero, pero no era ingenuo, sabía que del oficio había tomado todas las reglas y al igual que un mago sacaba de la chistera los pañuelos de colores.
Volver a leer estos cuentos me llena de placer, uno con la relectura rescata esa felicidad que el tiempo no desmorona. Me siguen emocionando Campamento indio, Gato bajo la lluvia, Río de dos corazones y Fuera de temporada. Todos con esa magia estilística que apuntaló a otros escritores.
Dice Piglia en el final de su prólogo: “Como tantos escritores, yo había buscando liberarme del falso estilo literario que ensombrecía la literatura argentina.  Mi experiencia con este libro me abrió las puertas de la experimentación narrativa. Por eso, celebro esta edición y la pienso como si fuera una deuda saldada.”

Sunday, April 22, 2018

UN TAXI PARA DONALD TRUMP

LA HABANA (Sputnik) — El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, debería leer al escritor estadounidense Ernest Hemingway (1899-1961) y así reorientar su política hacia Cuba, dijo a Sputnik un taxista cubano tras escuchar el discurso del mandatario, en el que anunció varias cambios que quizás interrumpan el acercamiento entre ambos países.
"En este momento en que Trump, mandatario inculto, acaba de anunciar desde Miami malas noticias para ambos pueblos, hubiera sido muy bueno que conociera lo que pensaba de Cuba y su Revolución ese Premio Nobel de Literatura para que se nutriera de información", afirmó Felix Arguelles, economista de profesión que trabaja por cuenta propia (privado) como chofer-guía en La Habana.
Más temprano el viernes Trump anunció la cancelación del acuerdo que ambos países habían alcanzado durante la administración de su predecesor, Barack Obama (2009-2017) y que supuso un acercamiento histórico entre Washington y La Habana.
Jubilado tras servir durante su juventud en las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba y más tarde como profesor universitario de Economía y Ciencias Sociales, Arguelles dijo que el autor de El Viejo y el Mar fue "un puente de amistad" entre ambos pueblos y que Trump debería escuchar a la mayoría de los ciudadanos de los dos países que están a favor de recomponer las relaciones.
"El jefe de la Casa Blanca debe entender que el 65 por ciento del pueblo norteamericano, incluso de Miami, está a favor de una mejora en las relaciones entre ambos países, porque el empeoramiento afecta a Cuba pero también va en contra de los propios Estados Unidos", comentó Arguelles, estudioso del célebre escritor estadounidense, ganador del premio Nóbel en 1954 y quien residió durante muchos años en la isla caribeña.
Como guía, Arguelles se especializa en un periplo al que denomina Hemingway Tour y que incluye el museo que lleva el nombre del autor de París era una Fiesta, ubicado en las afueras de La Habana, el pueblo costero de Cojímar, donde el escritor pescaba, y los restaurantes el Floridita, la Bodeguita del Medio y el Hotel Ambos Mundos, en La Habana Vieja.
"Independientemente de las 11 administraciones que han tratado de derribar a la Revolución cubana por la fuerza o mediante la erosión ideológica, la figura de Hemingway ha quedado enhiesta, incorruptible, incólume en relación con Cuba", aseguró el guía, quien dice hablar nueve idiomas, incluido el esperanto.
"No importa que Trump emplee una política de la zanahoria y el garrote, aquí en Cuba estamos firmes y resistiremos", advirtió convencido este admirador del líder de la Revolución cubana, Fidel Castro, fallecido en noviembre del año pasado.
Castro, sostuvo Arguelles, tiene un lugar en la gran historia de Cuba junto a los grandes próceres del siglo XIX, como Carlos Manuel de Céspedes, José Martí y Antonio Maceo, cuyo legado supo continuar.
"Con esos antecedentes seguimos firmes en la defensa de nuestra soberanía y en el perfeccionamiento de nuestro socialismo, que requiere más prosperidad y sustentabilidad económica", aseguró.
"Para entendernos y mantener relaciones normales algún día, debemos respetarnos mutuamente y Estados Unidos tiene que levantar el bloqueo económico, comercial y financiero, eliminar la base naval de Guantánamo y suspender el financiamiento de la subversión anticubana", añadió el taxista.
Las nuevas políticas anunciadas por Trump confirman la continuidad del bloqueo económico a Cuba y endurecen las restricciones a los negocios con empresas vinculadas con autoridades de La Habana, además de prohibir los viajes particulares a la isla.
Estas medidas representan un revés al histórico proceso de acercamientoentre los dos países iniciado en 2014 por Obama y su par cubano Raúl Castro, que incluyó la reapertura de las respectivas embajadas en Washington y La Habana.
La sede diplomática de EEUU en Cuba, indicó el presidente estadounidense, se mantendrá abierta.
Desde que se inició el proceso de acercamiento, EEUU y Cuba firmaron más de 20 acuerdos sobre temas económicos, migratorios, de seguridad marítima y de protección ambiental.
Registro intelectual Sputnik.

Wednesday, March 28, 2018

RETRATO DE HEMINGWAY



En 1950, la revista  New Yorker, publicó un artículo de Lillian Ross (1918-2017) sobre Ernest Hemingway. La  autora, amiga del escritor y de su esposa Mary, pudo rescatar a un Hemingway íntimo y distinto.

Con motivo del centenario del nacimiento del norteamericano, aquella entrevista que mantuvo en New York con ambos, fue nuevamente publicada.

Lo que sigue es  parte del epílogo de esa nota.



Releyendo las cartas de Hemingway, escritas hace ya cuatro décadas, me sorprende su modernidad. Para mí, su presencia sigue tan viva como su narrativa, y me siento feliz por haber gozado de su confianza y su amistad. Ahora siento, como sentía al poco de conocerlo, que Hemingway representa la esencia misma de lo que consideramos que es un escritor. Y sigo creyendo que quizá sea el novelista más grande de nuestro tiempo.

“Lo único que sé hacer es escribir buenos libros”, me comentó Hemingway una vez, después de leer una reseña despiadada de Al romper el alba en la revista Time. “Puede que sea un impresentable de vida muy poco modélica. Pero soy un escritor aplicado y serio, en eso hay que estar de acuerdo”. 

Una vez, especulando sobre porqué se le había criticado tanto, dijo:
"Me río constantemente de mí mismo, y esto molesta mucho a la mayoría de los críticos, que son muy solemnes con respecto al humor”.





Hemingway supo decir lo que considero es la verdad sobre lo que un gran escritor piensa acerca de su propia obra. “Cuando voy bien, me da igual todo y todos- me escribió- Los que no saben que el trabajo es el amor más fiel y verdadero, lo sienten como una rivalidad y siempre se sienten celosos y buscan pelea. Yo, por mi parte, adoro mi trabajo más de lo que he adorado a ninguna mujer o a ninguna otra cosa”
Lillian Ross/1999.

Tuesday, February 20, 2018

MI PEQUEÑA MARGAUX




Hace pocos días, Margaux Hemingway hubiera cumplido 64 años. La nieta bella de Ernest, acaso dominada por el destino familiar, eligió el mismo camino que su abuelo y quiso el destino que fuera encontrada muerta, un 2 de julio, en un departamento de California.

Lo que sigue es una breve crónica sobre la particular vida de la modelo, publicada por  Kien y Ke, el 16 de febrero, bajo el título Margaux Hemingway no soportó la maldición de su apellido.

El 2 de julio de 1961, Ernest Heminway se sentó en su sillón favorito, tenía una escopeta en la mano y solo pensaba producir un sonido que despertara a su esposa, el del disparo. Puso el cañón en su boca y presionó el gatillo. Esos 20 minutos oscuros en los que alguien decide quitarse la vida, según decía Hemingway, también los vivió su nieta Margaux.

Justo 32 años después del suicidio del nobel de literatura. Margaux Hemingway fue encontrada muerta en su apartamento de Santa Mónica, California. Había muerto muchos días antes, tanto que fue necesario hacer un reconocimiento dental porque el día del levantamiento policial, su cuerpo estaba muy descompuesto. De hecho llevaba días siendo buscada por sus amigos quienes ya habían denunciado la desaparición de Margaux.

El resultado de la primera autopsia determinó que había muerto por un ataque de epilepsia, enfermedad de la que sufría desde pequeña. Pero un segundo análisis arrojó que había consumido gran cantidad de tranquilizantes y falleció por sobredosis. Al igual que su abuelo, Margaux Hemingway optó por el fin consiente de la existencia, pero con un método digno del final de los 90.



La maldición Hemingway
Estos no son los únicos casos de suicidio dentro de la familia, otros siete miembros ya habían renunciado a la vida de esa forma. Margaux, su hermana Mariel y Muffiet, habían sido convencidas por sus padres de que su abuelo recibió un disparo accidental, solo para no alarmarlas.

La mentira no era descabellada. Trataba de alejar la maldición de la familia y mantener la salud mental de las niñas. Cuando Mariel se enteró de la muerte de Margaux entró en desesperación, fue la confirmación viva de la saga suicida de la familia.

Pensó que sería la siguiente y su designio estaba marcado por su apellido. Pidió ayuda de psiquiatras, médicos y astrólogos para poder focalizar la tensión. 

Pero la cura llegó después,cuando Barbara Kopple le propuso hacer un documental sobre el tormentoso pasado de su familia. Después de esa grabación y confesar su situación, Mariel logró superar la angustia y continuar con su vida.

En esa película y luego en un blog con su nombre, Mariel recomendó a las personas deprimidas seguir su rutina. Mariel Hemingway se despierta antes del amanecer, prepara un té caliente y se sienta en su jardín a esperar el alba. También, según dice, se toma un momento en la noche para permanecer en silencio.



La vida de Margaux Hemingway

El rostro de la mujer le daría el tremendo éxito que tuvo como modelo, la expresividad de sus ojos, los pómulos suaves y el figura ovalada de su rostro aglomeraban las características del estereotipo de belleza para los años 70.

Había nacido el 16 de febrero de 1954, en el seno de su ya reconocida familia.Con 20 años de vida, Margoux recibió el contrato más costoso otorgado jamás a una modelo, representó el perfume como imagen del perfume Babe, de la marca Febergé por un millón de dólares.

Después de ese contrato, Margaux apareció en portadas de revistas como Vogue, Elle, Cosmopolitan y Harper’s Bazaar. Después Time la denominó una de las nuevas bellezas americanas y a la edad de 21 años, la revista American Vogue la catalogó como la nueva supermodelo. Finalmente apareció en la portada de Playboy en 1990.

Después de eso sus triunfos fueron escasos, apareció en algunas películas como Double Obsession (1992) y Vicious Kiss (1996). Según sus allegados para esas épocas ya afrontaba fuertes cuadros de depresión y había caído en un profundo alcoholismo del que no encontró salida. Se había separado por discusiones con su familia, la supermodelo de los setenta denunciaba haber sido abusada por su padrino y la familia le negaba las acusaciones.

Sin embargo en el documental, su hermana confesó que sospechaba de abusos de su padre contra Muffiet y Margaux Hemingway. Esa separación de los matrimonios arruinados y el rechazo familiar lo demuestran la soledad de un cuerpo que se descompone en su propia casa, sin nadie que toque a su puerta.



Monday, January 22, 2018

MAPPING DE HEMINGWAY


 El bardo inglés John Donne (1572-1631) enseña en su poema Por quién doblan las campanas que “ningún hombre es una isla entera por sí mismo porque cada hombre es una pieza del continente, una parte del todo. Si el mar se lleva una porción de tierra, toda Europa queda disminuida, como si fuera un promontorio, o la casa de uno de tus amigos, o la tuya propia”.
 Y ahora, gracias a la magia del teatro, desde el próximo 27 de enero, el dramaturgo caraqueño José Tomás Angola Heredia (1967) y el legendario escritor estadounidense Ernest Miller Hemingway (Oak Park, 1899/ Ketchum, 1961) lo demuestran suficientemente con el espectáculo Ningún hombre es una isla, que hará temporada en la Sala Alexander Humboldt.
HEMINGWAY
 Angola Heredia evoca y materializa a Hemingway porque su figura siempre le cautivó por su vida tan intensa, desafiante y titánica. “Construyó en sí mismo, su mejor personaje. Pero si nos adentramos en sus libros sorprendería la sensibilidad y la delicadeza de su prosa y sus personajes. La cuentística de Hemingway es de lo mejor del siglo XX. Algo entonces parece no cuadrar. ¿Quién era en verdad este hombre más grande que la vida que cazaba leones y pescaba grandes agujas, asistía como corresponsal de prensa a todos los frentes de batalla de su tiempo, boxeaba con quien fuera y bebía centenares de botellas de whisky?, ¿el que reflejaban los periódicos de entonces o el que subyace en sus obras?”
 Puntualiza que cada protagonista de Hemingway es una creación que intenta ser su alter ego. “Él mismo se idealizaba y se volvía Frederick Henry, el soldado iluso de Adiós a las armas, o Jake Barnes, el periodista impotente por una herida de guerra, de Fiesta, o Harry Morgan, el cínico pescador y contrabandista con mala suerte, de Tener y no tener. Y por supuesto Robert Jordan, quizá su alter ego más genuino, el profesor norteamericano que se involucra en la guerra civil española, de Por quién doblan las campanas”.


FRÁGIL, DÉBIL Y SENSIBLE
 Angola Heredia escribió, dirigió y protagonizó Ningún hombre es una isla porque esos conflictos existenciales son profundamente atractivos para cualquier argumento teatral. “Hemingway luchó toda su vida para demostrar que era un tipo duro, viril, cínico, cuando en realidad se sentía frágil, débil y sensible. Ese ruido, esa incongruencia emocional, junto con los impulsos autodestructivos debieron ser muy tormentosos. Él es una metáfora maravillosa sobre la ficción literaria. Una oportunidad estupenda para explorar temas que me interesan mucho: la creación como acto de lucha contra el determinismo de la vida, la muerte como final angustiante e inevitable, el amor como único aliento existencial”.
 Advierte Angola Heredia que mucha gente en Venezuela ha oído hablar de Hemingway, pero muy pocos han leído sus obras. “Creo que lo más genuino y poderoso de él, no es su existencia cuasi mítica, sino el legado literario que nos dejó. En sus cuentos, pequeñas joyas, está contenida la tragedia del mundo. Son diminutos fragmentos donde brillan el dolor, la compasión, la solidaridad, el amor, la alegría, la piedad, la culpa, la soledad. Instantes que copan la realidad de todos los seres humanos. Poca gente sabe, por ejemplo, que Hemingway en vida estuvo muy pendiente de las corridas de toros aquí en Venezuela. Era algo que le apasionaba. Escribió sobre las faenas en el Nuevo Circo, en Valencia y Maracaibo. Sabía cuándo empezaba la temporada y llevaba una bitácora de esos meses. No sé si valga de algo esa anécdota, pero me parece simbólico que él haya estado atento de nosotros en ese trance de muerte que es el toreo, y nosotros ahora, en otro trance de muerte histórico como el que padecemos, estemos atentos de él, por eso Hemingway es ahora nuestro contemporáneo”.


FILOSOFÍA VITAL
 ¿Qué enseñanza nos deja este Hemingway teatral? “Para el momento tan tenebroso que vivimos, donde lo único que parece tenernos en pie es la esperanza de salir de esta pesadilla, Hemingway elabora en todas sus obras una serie de ideas que bien podrían ser aplicadas para nuestro tiempo y realidad y que trato de rescatar para la pieza. Él mismo las resumió: El mundo es un hermoso lugar, vale la pena defenderlo y detesto dejarlo, el hombre no está hecho para la derrota; un hombre puede ser destruido pero no derrotado, jamás piensen que una guerra, por necesaria o justificada que parezca, deja de ser un crimen, y el hombre que ha empezado a vivir seriamente por dentro, empieza a vivir más sencillamente por fuera”.
 Ningún hombre es una isla no es un espectáculo teatral más, dentro de lo tradicional, porque gracias al mapping audiovisual es toda una novedad en la escena venezolana, ya que Angola Heredia tiene varios años y montajes trabajando con tecnologías asociadas al video, no como una simple proyección, que se usa mucho, sino como elemento discursivo propio. Usarlo como parte del lenguaje teatral, como se hace con la escenografía o el vestuario, no como adorno o efecto.  El mapping le ha permitido explorar ese camino. Poco los están haciendo en Venezuela porque es costoso, requiere de equipos y personal que conozca el medio, pero además porque exige una nueva lectura del director sobre el texto teatral. El puestista debe romper con las clásicas unidades aristotélicas de acción, tiempo y unidad, pues gracias al mapping, la escenografía virtual y la estereoscopía permiten poner en escena todo lo que la imaginación sueñe. A ojos de esta posibilidad la lectura del texto teatral ya no puede ser plana y consecutiva, debe ser dimensional y poética. Entonces lo que hoy todo el mundo usa como artificio, se vuelve discurso. En el mundo de la ópera internacional y la danza es donde más se está trabajando con estas tecnologías, porque es más fácil trabajar la música y la imagen. Con el teatro de texto es mucho más complejo porque prácticamente implica reescribir plásticamente las piezas. “Pero ese es el camino si se quiere proponer nuevas e innovadores visiones sobre el escenario. De todas maneras, algo siempre será sagrado e inamovible. El teatro es un acto artístico en donde lo único que se necesita realmente es un actor, un texto, y un espectador. Todo lo demás sobra”, reitera.


 Angola Heredia, profundamente venezolano, no se marcha, sigue aquí con su espacio de lucha, su motivo para permanecer escribiendo, haciendo teatro y buscando la reflexión de todos, la emoción de todos, alimentando el impulso por seguir siendo parte de este enorme sentimiento que llamamos nación y ahora más con este singular  mapping de Hemingway  que toma la figura del escritor durante sus últimos años, en su finca en Cuba, para adentrarnos en un tema que ha sido constante en su escritura: el valor ante la vida y el valor ante la muerte.
Emorenouribe@gmail.com
@EAMORENOURIBE / Diario El Universal 11/01/18


Wednesday, December 27, 2017

COMO LOS HOMBRES DE LA MAR






 La crónica que sigue es una hermosa historia. Es un placer compartirla con ustedes porque Hernán Balderrama Jabaloya, además de un amigo, es un ser lleno de vida y como tal su relató así lo demuestra.
Tuve la suerte y el privilegio de subir a la "Miss Texas" poco tiempo antes que dejara el Club Peruano de La Punta. Allí un grupo de hemingwayanos nos reunimos para celebrar el acontecimiento. Hoy la nave está en su antigua casa y seguramente Hemingway la mirará con el enorme deseo de volver a abordarla.
Los dejo con la nota de Hernán, espero que la disfruten.



RUMBO A SU DESTINO PRIMIGENIO

“Tres fueron los protagonistas que jugaron la partida, pero debieron   dejar que fuera el destino el que baraje las cartas…”

Un día, de mañana en la rada del yacht Club Peruano de La Punta, Callao, la mítica embarcación “Miss Texas” levaba anclas por última vez, para navegar con rumbo norte hacia la bahía de Cabo Blanco, paraíso de antaño de la pesca de altura en pos de revivir épocas pretéritas en la captura a cordel del Merlín negro, como trofeos de paciente espera de marineros y aficionados a la pesca mar adentro.

Volvería así,  la “Miss Texas” a juntarse en la mar del norte del Perú a sus antiguas compañeras de faenas marinas: “La Pretel” y la “Pescador II” con la esperanza de revivir la época dorada de esas riquísimas aguas saladas de la década de los años cincuenta.





                                 Aquí un breve relato 

Los protagonistas fueron en orden de llegada a la mesa de juego: Umberto  Ballotta Césaro, el esmerado constructor naval, Hernán Balderrama Jabaloya, el navegante y vendedor de barcos  y José Koechiln Von Stein, el pertinaz visionario de un mundo mejor para todos.

Tres veteranos con afanes diferentes, convencidos por la vida que es solo con la perseverancia y la buena intención que se logran los fines deseados.

La “Miss Texas” volvía al lugar para el que fue creada, vino desde Nueva Escocia en USA su lugar de construcción como lancha de pesca de altura, dotada de todos los implementos, maniobras y estructura de su casco y obra viva, lista para enfrentar mar grueso y seguir a los grandes peces a donde estén.

Entonces llega el momento de rememorar los acontecimientos que se vivieron desde 1951 en que este barco singular llega al Fishing Club de Cabo Blanco, destinado por la Estandar Oil subsidiaria de la International Petrolium Company para la atención y disfrute de los aficionados a la Pesca de altura y los ejecutivos de la compañía petrolera con sede principal en la ciudad norteña de Talara.






Ya entonces era grande la fama del mar de Cabo Blanco por los enormes especímenes que allí se pescaban y que atraía a personajes famosos del cine, negocios y acaudalados artistas y demás. La visitaron el torero Luis Miguel Dominguín, Ava Garner, Mario moreno “Cantinflas”, Jonhn Wayne  y tantos otros aún más famosos…

Y un día de 1956 bajó del avión en Talara nada menos que el reciente premio Nobel de literatura y autor de la novela “El viejo y el mar” el famoso escritor Ernest Hemingway, quien venía a filmar en el propio mar de Cabo Blanco, la pesca del famoso Merlín negro para ser usadas en la película del mismo nombre.
Permaneció más de 30 días en el club de Cabo Blanco y él mismo escogió la “Miss Texas” para hacerse a la mar con el propósito de mirarse cara a cara con  un Merlín negro que supere el estándar más alto de peso y tamaño.

A finales de la década de los cincuenta y para adelante, este barco de pesca de altura, fabricado y hecho para esas labores marinas, se había convertido ya en un barco mítico, una leyenda. Para esa y no otra actividad se hizo la “Miss Texas”.

Desgraciadamente vinieron para nuestro país – desde los años 68 - épocas de ingrata recordación, gobiernos dictatoriales, nacionalizaciones y reformas,  un golpe militar obligó a que muchas empresas extranjeras se retiraran de nuestro territorio; sin que en este espacio haya tinta, ni deseos, ni oficio para escribir sobre estos aconteceres. La compañía del petróleo auspiciadora de la actividad y flota de Cabo Blanco tuvo que abandonar sus tareas.






La “Miss Texas” fue retirada del mar y pasó a ocupar un depósito en la ciudad de Talara. La leyenda se convirtió en un trasto, qué otra cosa, es un barco que no está en la mar.

El destino se presenta con su baraja de naipes al notar la presencia del primer  protagonista de la partida. Es aquí donde aparece Don Umberto Ballotta Césaro, hombre serio y bueno, venido de Italia y radicado en la amazonía – dice siempre que el paraíso está en todas partes – esmerado constructor de barcos, se hace de este casco abandonado y desterrado del mar para el que fue creado, alcanzo a imaginar todo lo que el constructor imaginó…él se hizo de ella.

Luego de un tiempo largo en los astilleros de Corporación Ballotta, el barco de pesca de altura se fue convirtiendo en un Yate – embarcación que solo sirve para recreo náutico – cuenta don Umberto que con un catálogo de un barco tipo Trawler que le gustó, dotado de todo lo necesario para una estancia confortable ya sea fondeado en bahía o navegando. Al final la “Miss Texas” con una figura y una indumentaria diferente volvería al mar y su nuevo destino fue el Yacht Club de Ancón donde pasó algunos años navegando esporádicamente. En ocasiones salía a pequeños viajes con el Doctor Luís Bedoya Reyes y familiares, y en otras, el propio Umberto Ballotta Césaro se hacía a la mar con proa a los islotes frente a Ancón.  Estoy seguro qué,  en el trayecto Don Umberto dejó volar la imaginación por los 32 rumbos que tiene el horizonte.  Talvez más allá.

Por esos años había un hombre que amaba el mar como pocos, se dedicó desde 1998 a ser vendedor de barcos de recreo, siendo representante de compañías de ultramar dedicadas a la misma tarea. El mismo decía: “soy feliz en el mar, los barcos están en el mar y en ellos soy más feliz, de ser feliz se trata esta vida”. Hernán Balderrama Jabaloya soñador y singular vendedor por sobre todas las cosas – todos vendemos algo dice a menudo  

Este y no otro fue el segundo jugador protagonista de la partida, también por cierto él tenía claro que sería el destino el que repartía las cartas.

Se aproximó como vendedor que era, a formar parte de Corporación Ballotta en su nuevo proyecto de fabricar en el Perú, en su sede de Ventanilla los primeros Catamaranes con diseño de Derek Kelsall de Nueva Zelanda.
Y así fue, los primeros cinco catamaranes que se produjeron con esa marca fueron vendidos por él.
Un día conversando con don Umberto frente a su escritorio en el astillero, Hernán pregunta: Don Umberto, ¿que es ese cuadro con recortes de periódicos, fotos de un Merlín y notas antiguas?
Contesta Don Umberto: ¡¡a!! esa es la “Miss Texas” un barco que tiene historia, lo tengo en Ancón.
¿Usted es socio del Club de Ancón? Pregunto.  No, me dijo, el doctor Bedoya Reyes solo me facilita la entrada…y seguimos hablando.






Llegó la oportunidad de ir a Ancón. Corría el 3 de setiembre del año 2006, entrada la tarde. Soplaba viento norte, el viento siempre toma el 
nombre del lugar de donde viene.

Ya Don Umberto había alertado al tripulante encargado del bote, pusimos pie en la raca de popa y por una entrada en el espejo de estribor, quedamos en la cubierta posterior.
Entramos al salón, fina madera, cedro, caoba, capirona y otra madera bonita y clara que en este momento no recuerdo el nombre, amplias ventanas permitían una vista panorámica de 360 grados. Una cocina adornada curiosamente con mayólicas de tono verde, le daban al recinto un ambiente por demás acogedor. Luego el puente de gobierno de la nave, la proa especial para mar duro, una muy bella escalera tipo caracol que da acceso a planta baja, camarotes y baños.

Lo navegamos, nos miramos, se lo compro dije, bueno pues contestó. Listo, trato hecho. Así fue, brevemente como me convertí en el último propietario del Yate “Miss Texas”. Ya se había convertido en un barco de recreo…

No voy a hacer en este relato una descripción detallada escrita, creo mejor recurrir a las imágenes de este yate modelo trawler cuya silueta llamaba la atención en el mar de La Punta Callao en la rada del Yacht Club Peruano.

Así navegué asiduamente por el mar peruano, pasamos con mi esposa y nuestro perro Huayki – boxer atigrado, un pero bello sin vanidad, fuerte sin insolencia y valiente sin ferocidad. Pasábamos los fines de semana a bordo y desembarcábamos en la mañana a comprar el periódico. Talvez uno de mis botes que más y mejor disfrutamos. 

Y así pasaron varios años. El tiempo solo es la simple sucesión de los instantes.

Apareció en escena el tercer jugador de la partida, José Koechlin Von Stein con deseos de iniciar el juego. Un hombre de esos que necesita la naturaleza de nuestro planeta, ama lo natural, comanda una organización como Inkaterra que vela por las áreas protegidas, la vida natural y silvestre, protector y cultivador de orquídeas su preservación y belleza.  La tierra y el mar, la flora y la fauna serán mejores cada día con su desvelo sin pausa.

La notoriedad de la silueta de la “Miss Texas” por los mares peruanos que le dio un vendedor de yates como Hernán Balderrama Jabaloya y su difusión en paginas de Internet a nivel mundial, la divulgación de su historia y fama pasadas, contribuyeron seguramente a despertar el interés de Koechlin a acercarse a la “Miss Texas”…

Tuvimos él y yo un primer encuentro un día sábado en el mar de La Punta, con el yate amarrado a su fondeadero. Grato encuentro al que siguieron charlas posteriores, separadas por intervalos diferentes. La “Miss Texas” seguía navegando.






El 15 de enero del 2013 Inkaterra compró la leyenda con el único propósito de que dejara de ser un yate como tal, y recobrara su estampa original como un barco para pesca de altura y retornara tan pronto concluyera su reconstrucción al mismo lugar de su destino primigenio: Cabo Blanco, en Piura - Perú. En esa zona José Koechlin a formado un área protegida como reserva marina.

Tomé parte activa y protagónica en la tarea, premunido de fotos y documentos gráficos de la época,  hasta que un día la nueva vieja estampa renació. Obra de varios artesanos navales peruanos que participaron de ello.

El capitán de la “Miss Texas”, un día con mar calmo recabó la orden de zarpe en la capitanía del Callao y emprendió el retorno a casa. A los tres participantes que jugamos la partida, nos confortó saber que retornaba al destino para el que fue creada.

“La felicidad nos espera en cualquier esquina, pero a condición de que no vayamos a buscarla”.