Tuesday, March 18, 2014

TE IMAGINO BORRACHA Y DESNUDA . MARLENE DIETRICH "La mayoría de la abuela glamorosa del mundo"



El 19 de marzo será subastada una carta que nuestro mimoso Hemingway envió a Marlene Dietrich en 1955. Digo mimoso porque Ernest estaba embobado con esta mujer que tenía un estilo y un glamour único, pero que ante ella parecía un ratoncito, una ardillita en el parque.

Ernest Hemingway y Marlene Dietrich se conocieron en 1934, a bordo de un crucero que iba de París a Nueva York. El escritor y la actriz congeniaron y su amistad duró toda la vida, pero nunca fueron amantes( mucho no creo). Sin embargo, su abundante y extensa correspondencia está llena de afecto y nostalgia. Desde entonces, mantuvieron una compleja relación de coquetería por carta, cuyo contenido no se había hecho público por petición expresa de la hija de la actriz alemana, María Riva. En una carta fechada el 19 de junio de 1950, a las 4 de la mañana, Ernest escribe: "Te estás poniendo tan hermosa que tendrán que sacar fotografías de tu pasaporte de 9 pies de altura. ¿Qué es lo que realmente quieres hacer en tu vida? ¿Romper el corazón de todos por una moneda de diez centavos? Siempre podrías romper el mío por una de cinco centavos y yo pondría la moneda". Una relación epistolar que sugiere que su vínculo fue firme, apasionado y, probablemente, sólo platónico.



A Ernest Hemingway, le gustaba llamar "hijas" a sus amigas. Cuando conoció a Marlene Dietrich, decidió incluirla en ese selecto grupo. De esa relación han sobrevivido treinta cartas escritas por Hemingway a la actriz entre 1949 y 1953. En ellas, la llamaba "Mi pequeña Kraut", que significa "alemana", pero también "cabeza cuadrada", un término que suele usarse para referirse a los alemanes despectivamente, pero que el escritor utilizaba con cariño.

En una de las cartas, fechada el 23 de mayo de 1950, Hemingway se defiende de los celos de la alemana hacia la actriz sueca Ingrid Bergman: "Sigue enojada todo lo que quieras. Pero detente en algún momento, hija, porque sólo hay una como tú en el mundo, y nunca jamás habrá otra, y me siento muy solo en este mundo cuando tú te enojas conmigo", le escribe.



En otra carta, fechada en 1951, la Dietrich le dice: "Creo que ya es hora de que te diga que pienso en ti constantemente. Leo tus cartas una y otra vez y hablo de ti con algunos hombres selectos. He cambiado tu foto a mi cuarto y la mayoría de las veces que la observo me siento bastante impotente".

Hemingway tenía 50 años y Dietrich 47 cuando comenzaron a escribirse. Él le describió la relación a su amigo, el escritor A.E. Hotchner, diciendo que se enamoraron cuando se conocieron a bordo del Ile de France. "Nunca hemos estado en la cama. Sorprendente pero cierto. Las víctimas de una pasión fuera de sincronía", le confesó a su amigo.

Las cartas, que en ocasiones Hemingway concluía con un "te mando un beso muy fuerte", fueron donadas en 2003 por la hija de la actriz, María Riva, a condición que no fueran hechas públicas por un tiempo. Ahora son de acceso público pero para contemplarlas hace falta pedir permiso.




La carta que  ha levantado tanto revuelo estos días, es tan surrealista como explícita y Hemingway se la envió a Dietrich en 1955. El texto comienza con los consejos que el autor ofrece a su amiga ante sus quejas por la puesta en escena del espectáculo que está protagonizando en Las Vegas. Pero, poco después, la misiva da un giro brusco hacia el surrealismo.

«Si yo actuara, probablemente aportaría algo novedoso, como dispararte en el escenario, borracho, desde un auto propulsado», escribe Hemingway. «Mientras tú apareces en el escenario, borracha y desnuda, yo avanzaría desde la parte trasera, o en tu parte trasera, llevando ropa de noche, y me la quitaría rápidamente para cubrirte con ella, dejando al descubierto el cuerpo de Burt Lancaster».

Más adelante, el autor de «París era una fiesta» menciona cómo la producción «emplearía aspiradoras invertidas que aspirarían mi ropa de noche de tu cuerpo». «Esta es la escena que, realmente, es la columna vertebral de mi hormigueo y solo tengo la columna vertebral para ello», añade. «Yo juego con una pulsera de goma de la Ballena Gigante llamada Capitán Ahab... Tú echas espuma por la boca, por supuesto, para demostrar que realmente estamos actuando y envasamos la espuma y la vendemos a cualquiera de los clientes que sobreviven».


Según recoge «The Hollywood Reporter», Hemingway escribió la carta durante el rodaje de la adaptación cinematográfica de «El viejo y el mar» dirigida por John Sturges. El Nobel de Literatura se queja ante Dietrich de que él mismo ha tenido que pescar un pez lo suficientemente grande para las escenas de la película. «Yo solo escribí el libro, pero hay que hacer bien el trabajo y no tienen sustituto. Me levanto a las 4:50 de la mañana y me acuesto a las 7:30 de la tarde», escribe.

Hemingway termina con una frase irónica y fatalista sobre la naturaleza de la fama: «Creo que se podría decir que tú y yo hemos ganado todo lo que la gente no pudo tener. ¿Y qué? Y mierda. Te quiero como siempre. Papa».




La carta forma parte de una colección de 250 objetos personales de Marlene Dietrich, que estaban en posesión de sus tres nietos y que serán subastados online entre el 19 de marzo y el 6 de abril. Se habla que por la misiva podría pagarse más de 50 mil dólares. Yo no llego. Conmigo no cuenten.




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