Wednesday, May 07, 2008

ENTRE LA FERIA DEL LIBRO Y LAS CORNADAS A HEMINGWAY
Había decidido no ir mas a la Feria del Libro después de una molesta experiencia que tuve que pasar hace dos años. Uno a veces se aventura y se sobrepone a los inconvenientes con facilidad, pero en otras ocasiones, le cuesta moverse porque reedita los malos tragos. A través del tiempo, eso de mezclarme con una multitud confundida que trata de robar algún autógrafo a un escritor, me irrita. A muchos de mis amigos les pasa lo mismo. La Feria es una fiesta, pero hay momentos en que uno debe dar un paso al costado para no vivir la experiencia de ser empujado, pisoteado y calificado de idiota por un público que solamente una vez al año tiene un libro en la mano. Sin embargo y a pesar de las molestias, no quise perder la oportunidad de escuchar a Juan Villoro. De sus conceptos rescato varias cosas: “Soy un cronista al que le gusta ver lo que queda de las cosas”. “El prejuicio que veía al escritor como artista y al periodista como artesano resulta obsoleto. Una crónica lograda es literatura bajo presión”. “Las crónicas de pesca de Ernest Hemingway están a la altura de sus mejores cuentos”. Bueno, aquí me paro. Estos caramelos surtidos fuera de la caramelara tienen un grato sabor. Es que Villoro muestra claro su oficio y no anda con tanto maquillaje y cremas antiarrugas. Debería decir que hablamos el mismo lenguaje o por lo menos que tratamos de redondear una idea acerca de la literatura mas cercana a una labor comprometida con la vida cotidiana.
Hace unos días me escribía un periodista español para contarme que fue invitado a la presentación del libro Luis Miguel Dominguín. El numero uno de Andrés Amorós. El autor decía que los toreros de ahora nada tienen en común con aquellos legendarios matadores. Como yo no soy muy conocedor, inmediatamente le mande unas líneas a Andrés Arenas Gomez y, claro esta, me respondió con aquella vieja disputa entre Dominguín y Ordóñez y, de paso, me recordó esa crónica aparecida en el Chicago Tribune, el 28 de julio de 1924. "Mac Donald Ogden y Ernest Hemingway, escritores norteamericanos, resultaron heridos por un toro en la plaza de Pamplona, adonde habían acudido con motivo de las fiestas locales Mr. Stewart acabo con dos costillas rotas y Mr. Hemingway sufrió magulladuras. Ambos pudieron salir del trance con vida. En Pamplona se considera un hecho de gran hombría el ser corneado por un toro embolado. Stewart y Hemingway participaron de la fiesta en primer día con todo éxito, y al día siguiente, Stewart fue volteado. El accidente ocurrió tras afirmar que era capaz de saltar sobre el lomo del toro, lanzándole humo a los ojos y después abatirle. Uno de los toreros le ofreció a Stewart una capa que no pudo rechazar, y durante los pases el toro arremetió contra Stewart, levantándole con los cuernos, zarandeándole, volteándole y tratando luego de cornearlo. Hemingway se lanzo al rescate de su amigo y fue también atacado pero se salvo de una muerte segura gracias al embolado de los cuernos”.
A partir de este hecho Ernest se familiariza con las corridas y con el tiempo nacerán sus escritos que llenarían las buenas paginas de sus libros.
Perdón por irme por las ramas pero todo esta relacionado. Las crónicas de pesca, las costillas rotas, Dominguin y Ordóñez, la Feria del Libro, la gente que me pisa los talones y Juan Villoro: un excelente cuentero.

4 comments:

Vasquito said...

José Maria:
La feria del libro un embole. En el stan de Cuba, por lo menos en la feria del año pasado, apenas si encontré lo que buscaba, y gracias a revolver entre los autores uno por uno, porque los que atendian, nada, cero a la izquierda. Me llevé un par de libros buenos, pero tambien una gran desilusión, al no encontrar Enviado Especial en ningun stan. Existe alguna versión digital en formato de ebook o algo? Porque a lo mejor me equivoco, pero yo dedusco que es un libro fundamental.

Vasquito said...

Che Josema, me encontré con algo. En islas a la deriva, Hemingway le puso el nombre de Conrad al sirviente del personaje principal y/o heroe. Y al personaje principal y/o heroe, le puso el apellido de un autor ARGENTINO.

Vasquito said...

Che Josema, me encontré con algo. En islas a la deriva, Hemingway le puso el nombre de Conrad al sirviente del personaje principal y/o heroe. Y al personaje principal y/o heroe, le puso el apellido de un autor ARGENTINO.

Vasquito said...

Che José Maria, queres ver una buena pelicula? Mirate Crank: Veneno en la sangre.
Imperdible.