Friday, January 16, 2009


LAURA BUSH NO VA A ESCRIBIR SOBRE HEMINGWAY
Hace unos años un reconocido bolerista me pidió escribir sus memorias. Organizamos el material, seleccionamos las fotografías y le propuse mantener un diálogo franco para realizar un buen trabajo. A la semana el cantante me preguntó: “¿Usted va a escribir todo lo que relaté?”. ¡Claro, me parece muy rica su vida y sus anécdotas!, respondí. El cantante me miro y golpeó: “¡¡¡ Usted, está loco…si le cuenta a mi público que soy homosexual, me casé para dar una imagen de macho, me drogo y además no soy autor de mis canciones, el libro será un fracaso y nadie comprará un disco. Yo le pedí un libro de memorias no la historia de mi vida!!!…”. Por supuesto no hubo libro y jamás volví a ver al cantante. El cuento vale porque ahora Laura Bush piensa escribir ¿escribir? sus memorias. La compañera del todavía presidente norteamericano es bibliotecaria graduada en Midland (Texas), su ciudad natal, sabe de verbos y pronombres, algún libro leyó, entiende qué es una biblioteca, presumo que se detuvo en un autor; pero de allí a “escribir” sus memorias, hay un largo camino. A ver: ¿Interesa la vida de esta primera dama que soportó a un personaje indeseable? ¿Nos puede conmover los relatos lavados sobre la gestión de un torturador, de un genocida, de un mafioso que se caracterizó por hacernos creer que la vida tenía más sentido que la muerte? ¿Cómo aplicará los sustantivos cuando tenga que decir que manifestantes exigirán el arresto de Bush durante la investidura de Obama? ¿De qué manera explicará el pedido de perdón que con cara de angustia verbalizó su amado esposo? ¿Cómo dirá que su divorcio ya está arreglado desde hace un año atrás por una cifra millonaria? Claro, la industria editorial poco le interesa sobre la moral y las sanas costumbres. Simon and Schuster, a través de su filial Scribner- la misma casa que le publicó a Ernest Hemingway- ya cerró el trato para que Laura Bush presentara en el 2010 “una versión íntima de las experiencias de vida incluyendo los ocho años de la Casa Blanca”.“Contaré -dice la autora- todas las historias de los eventos internacionales y las personas que conocí en mi vida, particularmente mis años en la Casa Blanca”. Es posible que para muchos un libro de memorias no sea una historia de vida. Dudo muchísimo que la señora diga algo honesto sobre Guantánamo, sobre la dama de ébano Rice, sobre sus hijas, sobre ese capítulo negro en su vida que Ann Gerhart, la persona que más conoce sobre la vida de Laura, relató en su libro “The Perfect Wife: The life and choices of Laura Bush” donde asegura que “si él no hubiera dejado de beber- se refiere al presidente- quizás nunca hubiera logrado ser el jefe de gobierno”. Hay otro segmento no menos importante, en 1963 cuando Laura era una adolescente dominada por sus padres, protagonizó una aventura que la marcaría para siempre. Junto a su amiga Judy le robaron las llaves del auto a su padre y salieron por las calles de Midland, pasaron por un semáforo en rojo y chocaron a otro vehículo. Ninguna se lesionó pero el conductor del otro automóvil murió. Se trataba de un compañero de estudios, Michael Douglas. Laura no fue multada, no se practicó el test de alcoholemia y curiosamente los expedientes desaparecieron. Pero esto es historia antigua. Después llegaría su pasión por los libros y su deseo de ser bibliotecaria. Lo que no me explico es el rencor contra Ernest Hemingway. Al fin y al cabo “Hem” pudo haber sido para ellos un modelo, un referente, un autor que al nombrarlo más de un norteamericano se sacaría el sombrero. Ya en otras oportunidades hablé del desprecio que tienen los Bush a un escritor que cada día tiene más reconocimiento. Ya dije que fueron los Bush quienes se negaron a otorgar los permisos correspondiente para que la partida presupuestaria que permitía a las fundaciones norteamericanas ayudar a la restauración de Finca Vigía. Ya comenté que muchísimos libros que partirían hacia la isla fueron “perdidos” para que no llegaran a los lectores ávidos de Cuba. Creo que los hemingwayanos no olvidamos las burlas de George W sobre el libro El viejo y el mar. Uno lo ve a este hombre y no entiende cómo el mundo está a sus pies, debe ser porque además “es poeta”. Vuelvo a Laura: “el presidente Bush es un gran líder y un gran marido, pero apuesto a que no sabían que es también un verdadero poeta”, dijo ella en un acto en la sala principal de la Biblioteca del Congreso. Me dije…yo quiero conocer al alumbrado creador. Disculpen: Las rosas son rojas / Las violetas son azules / Oh, mi bulto en la cama / cuánto te he echado de menos/ George W. Bush.
Según Laura vivirán en la ciudad de Dallas después de dejar la Casa Blanca y allí montarán una biblioteca y un “instituto por la libertad”.
Ernest Hemingway se estará riendo con tanta estupidez.

1 comment:

Vasquito said...

Jose María, si me permite opinar, ese libro tiene que ser publicado, a pesar de si mismo, porque pienso que en el futuro puede servir a los estudiosos. Si el libro dice la verdad o no no importa. Las mentes lucidas del futuro, pueden descifrarlo.